A Teresa Moreno, compañera y amiga
Te acabas de marchar Tere sin decir adiós. Aún no me lo creo. Tengo en la retina tu saludo en la sede del partido, tu sonrisa, que siempre te acompañaba y, como no, tu visita a mi despacho, que nunca faltaba. Tengo también un vacío en mi corazón que creo que nunca se podrá volver a llenar.