Roto el pacto de colaboración política entre UPN y PP, situación a la que, según las manifestaciones públicas de los líderes y órganos de dirección de ambos partidos, no se quería haber llegado, procede abrir un período para restañar las heridas. Un tiempo en el que con la cabeza fría, lejos de los impulsos viscerales que han provocado algunas de las manifestaciones en los momentos calientes del conflicto, pueda hacerse el balance debido de daños y beneficios. Un momento de describir con la máxima objetividad las ventajas y fortalezas, los inconvenientes y debilidades para ambos partidos provocados por el cese de su colaboración política. Una reflexión serena para reconducir la situación a otra de colaboración exitosa como la registrada en los últimos diecisiete años de pacto.>