Como prólogo de lo que tenía que ser su traca final, a lo largo de la semana hemos asistido, a través de las páginas de Diario de Navarra, a un goteo de frases tales como: «la única opción política que le queda a alguno es la de ingresar en el mausoleo de una presidencia honorífica» o «… no es Capitán Araña, se va un poco como Capitán Triste, con el partido en mínimos parlamentarios, arrojado a la intemperie del Ayuntamiento de Pamplona y ausente en las últimas elecciones generales. Dicen que le harán presidente de honor y eso suena definitivamente a Capitán adiós» . Frases que son las que dieron pie a la tira humorística de Oroz en la que se nos presentaba a su sucesor ante el dilema de tener que elegir el mobiliario que éste deberá utilizar en su nueva función de presidente honorífico, eso sí «con voz y voto» aunque, «no hace falta votar casi nunca».