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UPN critica las “incongruencias” del equipo de gobierno sobre la retirada de la pasarela de Labrit

  • Denuncian que la retirada de la infraestructura es una “obcecación” de Bildu, que ni siquiera comparten sus ex socios
  • Pedirán “responsabilidades por lesividad al Ayuntamiento, al tomarse la decisión sin el aval de los técnicos municipales”

El grupo Municipal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona ha criticado hoy las “incongruencias” existentes entre las palabras del responsable de Urbanismo, José Abaurrea, quien ayer reculó respecto al anuncio inicial de derribo en marzo limitando las acciones a las planchas inferiores, y el alcalde Asirón, que hoy ha afirmado que se retirará la segunda quincena de marzo.

En un debate radiofónico Abaurrea afirmó ayer que “de momento sólo se van a retirar los elementos decorativos de la pasarela de Labrit”, unos elementos que UPN ha subrayado que “no han tenido ningún mantenimiento durante los últimos tres años”.

Para los regionalistas, “queda de manifiesto el desbarajuste que tiene el equipo de Asirón en relación a este expediente, en el que no hay ni un solo informe técnico municipal, pero sí muchas ganas de usar el asunto como arma arrojadiza”.

Además, han remarcado que “ni uno solo de los informes encargados al efecto exigen la retirada de la pasarela de manera urgente”.

Desde UPN han señalado que “estamos ante una estrategia electoral de Bildu, que, en su desesperación ante la cita de mayo, demuestra que no le importa que Pamplona pueda perder una obra premiada en múltiples ocasiones, que contribuye a la movilidad peatonal en la ciudad y que además se sitúa en un entorno BIC (bien de interés cultural), si con ello pueden rascar algunos votos”.

Los regionalistas consideran “lamentable que ante los argumentos técnicos aportados por UPN para garantizar la seguridad y realizar las necesarias pruebas de carga a la pasarela con el fin de confirmar el estado real de su estructura, Asirón chapotea en una burda maniobra electoralista e irresponsable”.

En este sentido, han denunciado que “el derribo responde a una obcecación más de Bildu, con la que ni siquiera están de acuerdo sus ex socios de gobierno”.

De hecho, el concejal de Aranzadi Manuel Millera afirmó ayer en una emisora de radio que “bastaría con reparar las viguetas atacadas por la corrosión para solventar el problema. Este equipo de gobierno lo único que ha hecho es contratar dos informes por valor conjunto de unos 100.000 euros para concluir el derribo cuando más que posiblemente con este dinero ya estaría arreglada hoy en día”.

Por último, los regionalistas han anunciado que en el caso de que se tomen estas decisiones sin contar con el aval de los técnicos municipales y sin que exista un informe jurídico, exigido por todos los grupos municipales, que analice las consecuencias legales de su demolición “exigiremos responsabilidades por la lesividad que puedan causar al Ayuntamiento de Pamplona”.