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UPN celebra el fin de la huelga de las villavesas y pide la dimisión del concejal de Nabai que sabotéo nueve autobuses

(UPN/10.1.14) Tras 24 días de huelga indefinida, el conflicto de las villavesas finalizaba el pasado miércoles con el respaldo, por parte de los trabajadores, del acuerdo alcanzado entre el comité de empresa y TCC, compañía que gestiona el transporte público comarcal.

Para nuestro partido, el fin de la huelga ha sido una gran noticia pero consideramos que el acuerdo debería haber llegado mucho antes, ya que la huelga ha ocasionado un grave perjuicio a muchos ciudadanos de la Comarca de Pamplona.

La huelga ha sido demasiado larga, ya que no sólo ha afectado a los trabajadores de la empresa sino también a cientos de ciudadanos que, sin culpa alguna, han tenido que sufrir los retrasos.

Asimismo, independientemente de la resolución del conflicto, desde UPN hemos solicitado la dimisión de Patxi Goñi de su cargo como concejal de Nabai en el Ayuntamiento de Ansoáin, tras haber confesado su autoría en el sabotaje a nueve villavesas.

Y es que, resulta inaceptable que una persona que ejerce un cargo público en una institución, con la responsabilidad que ello conlleva, haya saboteado un servicio público y, además, lo haya mantenido en el anonimato durante nada más y nada menos que once días.

Por ello, hemos pedido a Nabai que exija la dimisión de Goñi, ya que, a pesar de haber pedido perdón en la carta que escribió a la empresa, en  ningún momento ha mostrado su arrepentimiento por el daño causado.

Con su acción, no solo puso en dificultades a sus compañeros e impidió que se cumplieran los servicios mínimos del transporte urbano sino que también impidió que muchos ciudadanos pudieran acudir a sus trabajos o llevaran a cabo su rutina diaria con normalidad.

Hay que recordar que el pasado sábado, Patxi Goñi, conductor de TCC y miembro del comité de empresa como delegado de CGT, se autoinculpó de los sabotajes a nueve villavesas y reconoció que fue él quien cortó los cables de las máquinas expendedoras de billetes que prestaban servicios mínimos durante la huelga. Este acto de sabotaje llevado a cabo por el concejal de Aralar conllevó que la empresa abriera expediente disciplinario a nueve trabajadores que, junto con sus familiares, están sufriendo injustamente.