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JMJ NAVARRA 2011

La Jornada Mundial de la Juventud, la JMJ, pasó por Navarra hace ahora dos meses, del 11 al 14 de agosto de este año, coincidiendo con la visita del Papa Benedicto a Madrid para presidirla.

Tuve la ocasión de participar activamente como voluntario durante esos días coincidiendo con peregrinos procedentes de Alemania, Polonia, Francia y Ecuador que acudieron a mi Parroquia llamados por la Cruz de los jóvenes que Juan Pablo II regaló para que peregrinara por el mundo exhortándoles a seguir a Cristo.

La experiencia fue magnífica y el recuerdo y semilla que dejaron esos días en nuestra tierra cayó en tierra fértil por lo que estoy viendo. Es una gozada ver a los jóvenes navarros comprometidos con los demás, participando activamente en las parroquias y viviendo su juventud con autenticidad, alegría y compromiso cristiano.

Quiero con estas líneas volver a saborear lo que esos días viví. La acogida tan magnífica que las familias navarras hicieron a los peregrinos y que me consta ha sido comentado por algunos obispos españoles por lo bien que se hizo. Las horas de convivencia y conversaciones con alguno de esos peregrinos, los trabajos en grupo y las experiencias personales que compartieron con nosotros, la participación emocionada en las celebraciones en la Parroquia, en el Parque de Antoniutti, en la plaza de Santa María la Real o la jornada en Javier ante el castillo de nuestro santo patrón, San Francisco Javier.

Los jóvenes, y no tan jóvenes, voluntarios de la Parroquia me dieron a mí y los demás feligreses una lección de generosidad, dedicación, voluntad, alegría y grandeza que tampoco se debe olvidar. Así me lo han dicho algunos y así lo quiero hacer constar.

Hoy sé que muchos grupos de voluntarios siguen reuniéndose para no desaprovechar el camino andado. Que otros siguen rezando en la Parroquia de San Lorenzo los primeros viernes de mes y algunos que tras la experiencia vivida se han replanteado su propia vida y son ahora mucho más felices que antes.

Los jóvenes son el futuro de nuestra sociedad. De una sociedad que tiene que crecer en valores, donde el respeto, la justicia y la paz deben ser los elementos fundamentales que orienten su caminar. Yo creo en estos jóvenes. Son jóvenes cristianos. Los he visto esos días y sé que no nos van a defraudar.

Sólo por eso la JMJ ya ha dado sus frutos con creces.