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Crónica de un buen Gobierno

Tras un breve parón por las elecciones, esta semana empiezo de nuevo a escribir mi blog. Así pues, en el blog de esta semana, como no podía ser de otra manera, analizaré la formación del nuevo Gobierno de Navarra, ya que hoy ha sido la toma de posesión de Yolanda Barcina como presidenta, convirtiéndose así en la primera mujer que presidirá nuestra querida Comunidad Foral.

Una vez pasadas las elecciones y conformado el arco parlamentario, estaba claro que solamente había 4 opciones posibles:

1-      Un gobierno monocolor de UPN con minoría parlamentaria, apoyándonos el PSN desde la oposición tal y como ha ocurrido esta pasada legislatura.

2-      Un gobierno de coalición con el PSN, a lo que parece que el PSN estaba dispuesto.

3-      Un gobierno presidido por el PSN pero controlado por Nabai y lo que es peor por Bildu.

4-      Un gobierno de UPN en minoría ejerciendo el PSN una oposición feroz, pudiendo desde el parlamento de Navarra cambiar todas las leyes forales que tantos beneficios han aportado a la sociedad navarra.

La primera opción quedó descartada desde el primer momento por el PSN, ya que consideró que esa fórmula de oposición responsable no le había proporcionado ningún rédito electoral. La cuarta opción estaba claro que conducía hacia un desgobierno total, que no podía terminar más que con la convocatoria de unas nuevas elecciones, con todo el gasto que esto supone para las arcas públicas y aumentado así el descontento de la ciudadanía con la clase política por no tener altura de miras y lograr acuerdos buscando el interés general.

Por lo que una vez que el PSN se  posicionó en contra de presidir un gobierno en el que estuviera Bildu, y descartada la opción de convocar nuevas elecciones, tan sólo quedaba la opción de negociar un gobierno de coalición entre UPN y PSN. Está claro que para llegar a un acuerdo ambos partidos debían de ceder en sus pretensiones, ya que el acuerdo sólo se produce cuando los dos acordantes se ven satisfechos.

El PSN, alegando que el CDN en los anteriores gobiernos había obtenido 2 miembros del ejecutivo aportando muy pocos parlamentarios, exigió 3 departamentos a UPN. Y como Yolanda ya había anunciado que se iban a reducir el número de áreas del Gobierno a 8, para ser así más austeros, nos encontramos con que UPN se quedó con 5 consejerías y la Presidencia y el PSN con 3.

Desde mi punto de vista, la dirección de UPN logró un buen acuerdo para el partido y para Navarra en general, ya que no hay que olvidar que los navarros eligieron a UPN para que les gobernase con una amplia diferencia respecto a la segunda fuerza política, por lo que parece claro que tiene que ser UPN quien lleve claramente el peso y la dirección del Gobierno Foral.

Así pues, desde mi humilde opinión fue un gran acuerdo para UPN porque con este reparto se garantiza la proporcionalidad de los resultados electorales: UPN, que obtuvo 19 parlamentarios, liderará 5 consejerías más Presidencia (es decir, 6 miembros del Gobierno) y PSN, que cuenta con 9 parlamentarios, se queda con 3 carteras. En segundo lugar, porque UPN se quedó con aquellos departamentos que consideramos primordiales, estos son Economía y Hacienda, Educación, Sanidad,  Industria y Empleo, además de Desarrollo Rural, y Cultura. En tercer lugar, porque además se logró obtener la Presidencia del Parlamento y que el Senador autonómico fuera también designado por UPN.

Pero por lo que verdaderamente este acuerdo de gobierno es a mi juicio un gran éxito que beneficiará a todos los navarros, es porque no es un acuerdo de cargos, sino que es un acuerdo de programa, para que haya así un solo programa que rija las políticas de un solo gobierno. Y es aquí donde tenemos que estar orgullosos, ya que UPN no ha cedido ni un ápice en  ninguno de los principios que consideramos fundamentales, por lo que todos nuestros votantes tienen que tener claro que UPN va a seguir implementando el mismo tipo de políticas que han colocado a Navarra como una de las regiones punteras de España y Europa. Y sobre todo es un buen acuerdo para Navarra porque vamos a tener un gobierno fuerte y estable, con capacidad para llevar a cabo todas las medidas necesarias para acelerar el crecimiento económico y volver así, en el menor tiempo posible, a tener las mismas cotas de desempleo que teníamos antes de que comenzara la crisis.