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Intervención de Yolanda Barcina en la toma de posesión como presidenta del Gobierno de Navarra

Buenos días, Egunon:

Excmo. Sr. Ministro don José Blanco. Excmo. Sr. Presidente del Parlamento de Navarra, don Alberto Catalán; Excmo.Sr Presidente de La Rioja don Pedro Sanz; Ilmos. Sres. Parlamentarios. Excmas. e Ilmas. Autoridades. Sras. y Sres.

En primer lugar quiero mostrar mi gratitud y mi reconocimiento a quienes me han otorgado su confianza y apoyo para que hoy esté aquí ante ustedes tomando posesión de la más alta responsabilidad institucional de Navarra; a mi partido y a todas aquellas personas que con su voto o con su esfuerzo personal lo han posibilitado.

Las elecciones del pasado 22 de mayo han abierto un nuevo tiempo político en Navarra caracterizado por un gobierno nacido del acuerdo entre los dos partidos mayoritarios.

La tradicional colaboración entre Unión del Pueblo Navarro y Partido Socialista de Navarra a lo largo de toda nuestra historia democrática, en esta ocasión aún va a tener mayor solidez, mayor compromiso, más decisiones compartidas, precisamente en uno de los momentos de mayor dificultad económica y en los que hay que ser más audaces en la búsqueda de soluciones.

Y en un escenario también de complejidad política por el desencanto de la ciudadanía ante la propia clase política, a lo que en el caso de Navarra se une la preocupante presencia de Bildu en nuestras instituciones.

Acabo de jurar desde lo más profundo de mis convicciones, mi lealtad y mi adhesión a la Ley de Amejoramiento del Fuero, amparada por la Constitución Española. En el lenguaje llano y franco con el que hablamos en esta tierra, he jurado con emoción los fueros de Navarra.

Esta afirmación describe a la perfección la expresión con la cual los navarros resumimos el orgullo y el compromiso con Navarra. Un sentimiento y una actitud que impulsan constantemente el avance hacia la prosperidad de la Comunidad Foral.

La ley de Amejoramiento de 1982 ha constatado ser un inteligente y provechoso pacto enraizado en la centenaria tradición de autogobierno y lealtad con la que Navarra forma parte de España. Es la actualización coherente y moderna de la antigua ley paccionada de 1841.

Sin duda, Navarra hoy es lo que es por disponer de unos instrumentos legales valiosos y apreciados. Pero, por encima de todo, es una Comunidad de referencia por haber sabido extraer de tales instrumentos las máximas capacidades para hacer progresar a esta tierra y a sus ciudadanos.

Esta ha sido una importante consecución que han realizado quienes nos han precedido a lo largo de los tiempos. Pero sin duda el carácter emprendedor, la seriedad y la vocación de participar e implicarse en los proyectos comunes de la sociedad navarra han sido y van a ser decisivos en el progreso y las altas cuotas de bienestar de nuestra Comunidad.

En efecto, el mayor patrimonio de la Comunidad Foral de Navarra es su sociedad civil. Una sociedad extraordinariamente vertebrada en infinidad de Instituciones, colectivos, asociaciones, entidades ciudadanas que se involucran en el día a día con el afán de mejorar la vida de todas las personas y proporcionar el avance social, económico y cultural de la Comunidad Foral.

Para estar a la altura de ese rico patrimonio social, el Gobierno que comienza ahora su andadora tendrá la vista puesta en el futuro, practicará de manera constante el diálogo y la concertación, y respetará la diversidad social, cultural y política, que siempre ha caracterizado a nuestra Comunidad.

Algunos de quienes hoy nos acompañáis en este acto, representáis a esa ciudadanía navarra de tan fértil diversidad social y aprovecho para agradecer vuestra presencia.

Navarra es y será lo que son y representan los ciudadanos que vivimos en ella y los que aunque viven lejos, la sienten en la distancia. Navarros que nacieron aquí y otros muchos que todavía hoy siguen incorporándose a compartir este apasionante proyecto común.

Hoy puedo decir en primera persona y con convencimiento que frente a otras sociedades que hacen de la segregación un objetivo, Navarra es una tierra que acoge e incorpora, que se abre y suma, con visión moderna y abierta, en un mundo global.

En definitiva una sociedad que en nuestro actual mundo sin fronteras, lejos de encerrarse sobre sí misma, sabe integrar y ser generosa.

Los navarros abren sus fronteras y rompen moldes para avanzar. Por esa voluntad de la ciudadanía navarra voy a ser la primera mujer presidenta del Gobierno de Navarra y estoy convencida que esta circunstancia habrá de ser para mi un acicate en el trabajo que ahora emprendo.

Mi anterior responsabilidad como Alcaldesa de Pamplona, entre otras muchas satisfacciones, me ha proporcionado la fortuna y la confianza de darme a conocer también por mi pensamiento, por mi carácter, por mi actitud y mi forma de trabajar.

No vengo con recetas milagrosas ni remedios de efecto repentino. Sí en cambio vengo con la disposición a dedicar todo el esfuerzo y tiempo que sean precisos para dar cara a todos los asuntos pendientes de resolver. Voy a entregar hasta mi último resuello.

Me tengo por una persona de equipo con capacidad de involucrar a otros, de ilusionarles, de comprometerles y conseguir extraer lo mejor de cada colaborador. Me esfuerzo en practicar la visión de ponerme en el lugar del otro antes de adoptar una postura o decisión. Jamás he optado por dejar los problemas complejos en el cajón ni admitir que algo no tiene solución porque nadie antes lo ha conseguido. Sé que soy vehemente en la distancia corta y que ello me costara algún que otro disgusto pero tras la discusión aprecio y cultivo el valor del acuerdo y la lealtad. Persigo la eficacia y el gusto por las formas sencillas y prácticas. Como decía, la huella de todas estas actitudes y también de mis debilidades ha quedado a la vista a lo largo de mi anterior responsabilidad. Y confío en que todas ese camino que he recorrido pueda ser útil en esta importantísima etapa.

La experiencia personal acumulada en el trabajo público que he desempeñado durante estos años me anima a aceptar este gran reto con dosis de ilusión pero también de templanza. Con una firme propósito de diálogo y respeto a la sociedad, a lo que sienten y piensan los ciudadanos. Por ello, pondré todo mi empeño para que la acción del Gobierno llegue a todos, para que fomente la convivencia entre los ciudadanos, para que mejore realmente su trabajo, su vida cotidiana, su bienestar y sus expectativas de futuro.

Me dispongo a asumir el deber de dirigir el Gobierno que abre un nuevo tiempo político en el que debemos acortar la distancia que hoy separa a los ciudadanos de sus gobernantes. La sencillez y la austeridad han de ser los puentes que nos ayuden a recorrer este trayecto. Un gobierno con responsables que desempeñen su labor con humildad y naturalidad, que sepan prescindir de todo lo superfluo y que pongan empeño y valentía para ahorrar recursos públicos. Austeridad y sencillez en el fondo y en las formas.

Reconciliarse con la ciudadanía es un propósito ambicioso, difícil pero no inalcanzable. También pareció lejano y cargado de dificultades el acuerdo al que hemos llegado los dos partidos que vamos a sustentar el Gobierno. Sin embargo es de destacar la comprensión y el apoyo de la sociedad navarra y de multitud de agentes sociales. Este entendimiento ya ha sido reconocido fuera de nuestra Comunidad como remedio frente al constante enfrentamiento y disputa entre formaciones y líderes políticos en un país cuyos ciudadanos sufren el desempleo y la falta de esperanza.

Además este acuerdo elimina de raíz la posibilidad de que los representantes de Bildu decidan en nuestras Instituciones. En otros lugares la falta de acuerdo entre las formaciones democráticas no ha conseguido esta finalidad ante el estupor de la ciudadanía.

Me corresponde el honor de encabezar el Gobierno de Navarra durante los próximos cuatro años, tomando el relevo a Miguel Sanz Sesma, que de su mano me comprometí con el servicio público y que tanto me ha enseñado para llegar hasta aquí. Gracias por tu apoyo y por tu ejemplo.

Pienso en la mirada con la que repasaremos el recorrido al final de esta etapa que hoy comienza; ese día del año 2015 en el que recordaremos de dónde partimos y el camino que hemos recorrido. Espero que la sociedad navarra diga que cuando más dificultad había, cuando el frío más arreciaba, cuando el futuro era más incierto y apenas había espacio para la esperanza, no sucumbimos al letargo y a la resignación.

Que se diga que nosotros nos apresuramos a hacerle frente a las tormentas. Deseo que se diga que, cuando se nos puso a prueba, no nos dimos la vuelta ni flaqueamos y que no permitimos que se interrumpiera el viaje de nuestra tierra y de nuestras gentes hacia el progreso y la prosperidad. Que se diga que, con la mirada puesta en el horizonte, supimos caminar hacia delante y supimos luchar por la libertad y el bienestar de las generaciones futuras.

La historia de Navarra, como la de cualquier sociedad, será siempre, una historia inacabada. Por eso, como decía Vargas Llosa, “tenemos que seguir soñando la más eficaz manera que hayamos encontrado de aliviar nuestra condición perecedera, de derrotar a la carcoma del tiempo y de convertir en posible lo imposible”.

Acabo ya diciéndoles a todos ustedes, autoridades y representantes de las instituciones y entidades de la Comunidad Foral de Navarra, que les agradezco cordialmente su presencia en este acto y les ofrezco desde ahora mismo mi colaboración y la de mi Gobierno para conseguir, entre todos, una Navarra mejor, más justa, más libre y más solidaria con las realidades y los problemas de otras regiones y países del mundo.

¡Muchas gracias!
Eskerrik asko!

Pamplona, 1 de julio de 2011