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Libertad de opinión y respeto a las decisiones judiciales

Hoy somos muchas las personas que nos hemos sentido aliviadas al conocer que el Tribunal Supremo ha resuelto que SORTU no puede inscribirse como partido político por considerar que es una formación heredera de la ilegalizada Batasuna. Sabemos que nuestro alivio es temporal porque existe la posibilidad de recurso ante el Tribunal Constitucional, y porque estamos seguros de que de un modo u otro tratarán de estar presentes en las distintas convocatorias electorales.

De momento, el 22 de mayo, y bajo las siglas de SORTU, no podrán estar, aunque lo intentarán colándose en las siglas de EA, que tan gustosa y vergonzosamente les han abierto los brazos, o bajo plataformas electorales creadas al efecto, como ya hicieron en la pasada legislatura.

Y ante todas estas jugadas del entramado etarra, muchos de nosotros seguiremos opinando y denunciando su estrategia ante los medios. Como cuando SORTU se presentó en sociedad, que nos apresuramos a decir que mucho cuidado con ellos, que eran más de lo mismo, que quizás venían con palabras nuevas, incluso con personas nuevas, pero su raíz y su razón de ser respondía a la misma estrategia de siempre, la estrategia de ETA.

Lo dijimos alto y claro porque así lo creíamos y sobretodo porque se estaba diseñando alrededor de esta nueva marca una gran campaña mediática sobre el cambio y el buenismo de esta nueva izquierda abertzale. Y ante esto, el secretario general del PSN, Roberto Jiménez, incomprensiblemente, criticaba en un artículo la postura de UPN por considerar una falta de respeto a la independencia judicial hablar antes de que hubiese fallado el Tribunal Supremo, a pesar de que él mismo si se permitió declarar que “Sortu iba en la buena dirección”. Y Patxi López nos ha aburrido con su extremado interés por la presencia de Sortu. Y Rubalcaba. Y Eguiguren. Todos ellos han hecho declaraciones diarias al respecto. Y hubo una gran manifestación en Bilbao pidiendo su legalización. Y no le hemos oído a Roberto Jiménez quejarse por alguna de tantas manifestaciones, así que, ¿por qué no había de opinar UPN sobre Sortu, Sr. Jiménez? UPN, como cualquier otro partido, incluido el PSOE, opinará de cualquier caso que se esté investigando o se halle inmerso en un procedimiento judicial y que esté relacionado con la actividad política. ¿O es que nadie habla de Gurtel, o del chivatazo del Faisán, o del fondo de reptiles?

Creo sinceramente que el Sr. Roberto Jiménez se ha equivocado, y mucho, al criticar a UPN por dar su opinión sobre SORTU, máxime cuando en este tema llueve sobre mojado. No podemos olvidar que hace cuatro años ANV se coló en las instituciones mediante resolución judicial. Y sobretodo se ha equivocado al valorar positivamente los movimientos de “la izquierda abertzale” creyendo que van en la buena dirección cuando acaba de quedar demostrado que todo forma parte de un plan, del plan de ETA, y que esos movimientos no nacen de la convicción ética y política de que esto es un Estado de Derecho donde la voluntad se expresa en las urnas, y donde no puede caber ni una sola sombra de amenaza o violencia sobre el adversario.

Lo único positivo que a mi juicio podemos ver en esos “movimientos” del entramado etarra es su rendición ante la firmeza y contundencia de todas las instituciones democráticas, y la rendición por la presión y denuncia de la propia sociedad. Y así seguiremos, le guste o no al Sr. Roberto Jiménez, opinando y denunciando todo intento de burla y engaño de los que muchos se empeñan ahora en denominarlos simplemente “izquierda abertzale”.

María Caballero
Senadora de UPN