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¡Puñeteras drogas!

Leo con sorpresa en un medio de comunicación local que en un pasado fin de semana se hicieron 11 pruebas de detección de consumo de sustancias estupefacientes a conductores que circulaban por las carreteras de la zona de Tudela. Sigo leyendo y, con sorpresa, descubro que de las 11 pruebas, ¡las 11!, habían dado resultado positivo. Los consumidores, diez de ellos entre 20 y 40 años y sólo 1 estaba en el tramo de 40 a 50 años. Las sustancias, metanfetamina, anfetamina, cocaína y THC. Eran 8 hombres y 3 mujeres.

Imagino que a todos los lectores les sorprenderán estos datos. A mí me sorprenden, claro que sí, ¡11 de 11!, aunque no me han extrañado nada viendo lo que vemos casi todas las noches de marcha, sean de fin de semana o no.

Los datos me preocupan. Los datos hacen cuestionarme si los agentes implicados (poderes públicos, instituciones, ongs…) estamos, están, haciendo lo suficiente. ¿Para qué sirven tantas campañas institucionales de alerta sobre el peligro de las drogas? ¿Para qué se hacen tantos y tantos programas educativos, tantas y tantas encuestas, tantas y tantas acciones positivas contra las drogas? ¿Y las campañas de control de la calidad de las drogas en fiestas y macrofiestas por toda España? ¿Evitan el consumo o lo normalizan? No sé, el tema es muy complicado. En un blog como este no se puede profundizar mucho pero es cierto que estas preguntas me dan que pensar. Y mucho.

Lo que está claro es la falta de valores, de compromiso y de responsabilidad de una gran parte de los ciudadanos y no sólo de los jóvenes. La aparente falta de ganas de vivir, de destruir la vida propia y la de los demás, de menospreciar las oportunidades que nos da la vida, lo positivo de ser uno mismo y no ser lo que las drogas te hacen, son cuestiones también que nos deben hacer recapacitar.

La droga está destruyendo familias. La situación de más de una de ellas cuando ve que uno de sus miembros roba, engaña y agrede es muy dolorosa. Más aún cuando por culpa de la droga ese miembro de la familia deja esta sociedad para pasar a mejor vida. Sí, no es una palabra gratuita. A mejor vida suya y de su familia. Tremendo es decirlo pero más cierto que la vida misma.

La droga está destruyendo a la persona.

Yo no sé si puedo hacer más o no. Seguro que sí. Lo voy a intentar desde mi responsabilidad política y social. Sobre todo social. Lo único que hoy puedo hacer es llamar la atención sobre lo que está pasando y pedir a quién se acerca a la droga, y a quien ya no puede salir de ella, que mire hacia afuera. Que hay muchas ventanas que quieren abrirse para dejar entrar aire fresco. Y allí estaremos muchos. Más de los que se piensan o pueden imaginar.

Mientras tanto dejadme que grite… ¡puñeteras drogas!