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¡Sí a la vida! ¡No al aborto!

El Parlamento de Navarra ha aprobado, con los votos a favor de PSN, IU y NaBai, la “ley foral que regula la creación de registros de objetores de conciencia a la práctica de interrupciones voluntarias del embarazo”, es decir, del aborto.

Estos partidos siguen erre que erre intentando regular, de una manera o de otra, que en Navarra se aborte con total normalidad cuando la normalidad, pese a lo que les pese, es el nacimiento de la persona, del ser humano, que se encuentra dentro del vientre materno.

No me cansaré cada vez que se hable de la interrupción voluntaria del embarazo, del aborto, de alzar mi voz en contra. El derecho de la mujer es el derecho del ser vivo, de la persona que lleva dentro. Así como no acepto que los hijos decidan sobre la vida de los padres -eutanasia- tampoco acepto que los padres (la madre en este caso) decidan sobre la vida de los hijos -aborto-.

La vida está por encima de todo. La vida es alegría e ilusión. La vida es afrontar nuevos proyectos aceptando los momentos buenos y también los malos. La vida es gozar del hecho de ser madre, padre, abuela, tío o hermana. La vida es ayudar a nacer. Es apoyar a las madres que no desean tener a su hijo porque creen que no van a poder sacarlo adelante… ¡y sacarlos adelante!

La vida es posicionarse frente al aborto y ponerse frente a las madres que piensan en no dar la vida a sus hijos y gritar ¡sí a la vida! La vida es mirar a los ojos de las personas pro aborto y que noten nuestra fuerza y empeño en defender al no nacido. La vida es lo contrario a la muerte y el aborto es muerte.

Mi compromiso con la vida permanece intacto e inalterable. Mi compromiso con el más desfavorecido sigue cada día su paso firme y decidido. Mi oposición al aborto, por convicción personal, moral y cristiana es inquebrantable. Y si por eso soy un carca, un conservador, un retrógrado, un facha o un antiguo no me importa que me lo digan porque frente a las etiquetas está mi dignidad como persona.

¡Sí a la vida! ¡No al aborto!