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La amistad

Tengo que reconocer que tuve una infancia de la que conservo un recuerdo muy agradable, y lo más importante de ella es que conservo todas las amigas que conocí en el colegio donde cursaba la EGB, allí fue donde nos conocimos y después de tantos años seguimos conservando esa amistad, ahora por circunstancias de trabajo, los hijos y otros compromisos no nos vemos tanto, pero seguimos siendo “la cuadrilla” y nos juntamos en cuanto podemos para contarnos cómo nos va la vida, nuestras alegrías y nuestras penas.

Con ellas he pasado ratos maravillosos, recuerdo de forma agradable la época de niñas en la que jugábamos a la comba, a la goma, al churribá…, nuestras primeras Rectorales en el colegio Jesuitas, la etapa Universitaria, nuestras primeras vacaciones juntas.

Ahora nuestros encuentros son mucho más tranquilos, ya no saltamos a la comba, menos mal sino seguro que alguna de nosotras acabaría en el suelo pero son igual de divertidos sobre todo cuando recordamos anécdotas de todas nuestras aventuras.

Pero además de todas ellas, he tenido la gran suerte de encontrarme a lo largo de mi vida laboral con personas con las que, aunque conozco desde hace menos años, he compartido muchas alegrías y momentos más complicados a nivel laboral e incluso personal, en los que siempre han estado dispuestos a echarme una mano, pero esa relación que comenzó como una relación de compañeros de trabajo se ha convertido en una gran amistad que me ha posibilitado disfrutar también con ellos momentos de ocio, viajes, y vacaciones en las que nos hemos llegado a conocer en un entorno distinto a laboral y que me ha permitido descubrir que son unas personas maravillosas que ya forman parte de mi “cuadrilla”.