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Discurso íntegro de Carlos Salvador en relación con la Proposición de Ley de Ayudas a las Víctimas

El pasado 27 de junio Su Majestad el Rey pedía en esta cámara unidad, determinación y solidaridad para terminar con el terrorismo de ETA en nuestro país. Desde UPN creemos que esos valores deben impregnar toda nuestra actividad política.

Afrontamos la tramitación de esta Proposición de Ley firmada por todos los grupos de esta cámara bajo esos principios, a los que se unen como corolario obligatorio: el cariño, el respeto y el agradecimiento de todo un país a las familias, amigos  y compañeros de las miles de víctimas a las que, fundamentalmente Eta, arrebató injustamente su vida y su libertad.

Un agradecimiento, por  la respuesta, siempre mesurada y templada, de quienes pudiendo estar tentados de recurrir a la violencia; a la venganza, o al ojo por ojo, optaron por delegar en el Estado de Derecho (en sus Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, en la justicia, y también en los políticos) el que entre todos diéramos una respuesta que fuera justa, firme y compartida por la inmensa mayoría de los españoles.

El ejemplo admirable de su contención ante el zarpazo terrorista, está ahí, y seguirá ahí, como expresión máxima de la fortaleza, el coraje cívico, y el espíritu de superación, y, en muchos casos de perdón, de un pueblo como el español demasiado acostumbrado a enfrentamientos cainitas entre hermanos.

Todo ello nos obliga a estar a la altura de ese sacrificio y de este comportamiento único.

Esta iniciativa, desde nuestro punto de vista, intenta llenar ese vacío imposible de comprehender.

Se trata de una Proposición de Ley que constituye una obligación, una necesidad y una oportunidad.

Sabemos que es imposible resarcir el dolor y la ausencia, pero estamos obligados demostrar nuestra solidaridad, con todas las víctimas, permanentemente.

No sólo a través de las medidas eficaces de apoyo, recogidas en la Proposición de Ley, sino también, renovando con lealtad unos imprescindibles compromisos políticos, que trasladen a todas esas víctimas la determinación de nuestra lucha hasta la victoria final.

Sin desencuentros políticos entre partidos democráticos; sin utilización interesada de la violencia; sin que nadie aproveche electoralmente el chantaje de los violentos; sin negociaciones políticas bajo manga y sin atajos inconfesables en la lucha policial y judicial contra los terroristas.

Ninguna banda terrorista puede erigirse en la guardiana de la libertad, y mucho menos en su legítima defensora. La libertad se conquista, y España, hace tiempo, que se conjuró para garantizarla, como paso previo para una paz que vemos, es verdad,  hoy más cerca que hace unos años.

A quienes quieren aprovecharse de la paz, como hasta ahora se han aprovechado de la violencia, debemos hacerles saber claramente que los fascismos hace mucho que desaparecieron de nuestro país, y que sabiendo como saben cómo y cuál es el camino de la democracia, nada conseguirán si, como los demás, no aceptan, la reglas del juego.

Y la primera, la más elemental es respetar los derechos humanos más esenciales de las personas: la vida y la libertad. Es bien fácil.  Aunque, desde luego a veces, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Desde UPN, como decía, saludamos esta iniciativa, y también la unidad de los grupos representados en esta cámara y cómo no las declaraciones que en estos días todos los partidos han realizado sobre la falta de espacio histórico o político para las componendas, y los apaños oportunistas con aquellos y de aquello, que sólo representan la decadencia y la derrota.

Sólo esperamos Señorías, que esta unidad política tan unánime se consolide en el tiempo. Que no se rompa. Que nadie la quiebre.

Y si, fuera posible pedir algo más, desde UPN abogamos por animar a los grupos políticos a buscar nuevos espacios en otros campos, en los que ampliar este mismo espíritu de unidad, lealtad y compromiso que en materia antiterrorista dejamos patente esta tarde.

España Señorías lo necesita más que nunca, y el pueblo español así nos lo reclama.

Muchas Gracias