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¡Yo no me olvido!

Ya se va pasando el verano y pronto se acerca el inicio del nuevo curso. El relax y los calores de estas fechas, nuestras fiestas patronales o las merecidas vacaciones, nos hacen evadirnos del día a día, de la rutina y de los problemas y situaciones cotidianas. Para ciertas cosas eso está bien pero para otras, algunas de ellas importantes, caemos en esa trampa de que el tiempo lo cura todo o lo hace olvidar. Hechos y personas, acciones y compromisos que si no les suceden nada pasan por nuestro lado sin ni siquiera darnos cuenta de su presencia.

Por eso yo no me olvido de los no nacidos por culpa de las leyes del aborto aprobadas por concretos partidos políticos. Ni tampoco de las víctimas del terrorismo de eta, de sus familias, de sus compañeros, de sus amigos y de todos los que han sufrido, y sufren, en silencio con ellos ¡yo no me olvido!

De los jóvenes, y no tan jóvenes, que colaboran activamente como voluntarios en asociaciones y colectivos que trabajan por el bien común y por la dignidad de las personas dedicando sus vacaciones y su tiempo libre a ellas. De los cargos públicos, periodistas, jueces y fiscales, miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de la Policía Foral, Policías Locales, Ejercito español, escoltas y personal de la seguridad privada que hacen su trabajo por conseguir una sociedad más justa y en libertad, ¡yo no me olvido!

De los que trabajan en comunión con la Iglesia Católica, tan injustamente maltratada por muchos, de los catequistas, laicos colaboradores, sacerdotes, seminaristas, religiosos, obispos y el Papa Benedicto XVI ¡yo no me olvido!

De las personas que carecen de un puesto de trabajo, de las que pasan calamidades por no disponer de los medios necesarios para una vida digna, de los enfermos y sus familias. De quienes acogen cada año a niños y niñas de países subdesarrollados y que sacrifican su verano por hacerles más felices ¡yo no me olvido!

De la soledad de muchos de nuestros mayores y de la dedicación a sus hijos y nietos por eso de echar una mano como siempre lo han hecho ¡yo no me olvido!

Y no me olvido, ni quiero hacerlo, porque no me da la gana y porque ni el paso del tiempo ni nadie lo va a conseguir.

Por mi parte ¡yo no me olvido!