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¡Al pan, pan!…

Me vino este dicho a la cabeza leyendo ciertos artículos,  pies de fotos y comentarios varios. Y me vino a la cabeza porque uno ya está curado de espantos y conoce que siempre hay gente a la que le gusta retorcer la realidad con el único fin de distorsionarla; eso sí, siempre a su conveniencia.

Leía el pasado día 8: “Numerosas personas mostraron su malestar por la gestión de Yolanda Barcina” haciendo alusión a la concentración en la calle Curia al paso de la comitiva municipal. Nada más lejos de la realidad. Las personas que se agolpaban en la calle Curia sólo estaban para insultar, empujar y escupir a la Corporación Municipal y, especialmente, a su Alcaldesa. Nada de mostrar su malestar (eufemismo que encubre los verdaderos motivos de la concentración) insultos, insultos y más insultos; a los munícipes y al cabildo al que, por el mismo precio,  si les hubiesen podido dar de fuego lo habrían hecho.

Personas que se agolpan luciendo en sus camisas la bandera alemana el mismo día de la semifinal no van a “mostrar su malestar”. Van a lo que van. Y de este modo cuando, entre cabezudos, kilikis y gigantes, aparece el fauno de turno entonando la única canción que parece ser conocen, el éxtasis es total.

Y ahí no acaba la cosa. Ese mismo día pudimos saber que la Federación de Peñas “entiende que la colocación de una pantalla gigante en la Plaza del Castillo alterará los actos festivos”. ¡Toma ya! Pues hablando de actos festivos habrá que constatar que el corazón de Pamplona se convirtió en un mar de alegría, de emociones y de Fiesta (con mayúsculas).

No acudir a la Plaza de Toros y celebrar una merendola en Carlos III, para después en una marcha festiva ir a la Plaza del Castillo, no es alterar nada; ahora bien, poner una pantalla para que la gente disfrute con su respectiva selección (la española para la inmensa mayoría y la alemana para los de las pegatinas)  ya es otra cosa. Eso sí, habrá que agradecerles que “en un acto de responsabilidad intentasen evitar cualquier problema”.

Y es que el día anterior los hubo. Un chico recibió una puñalada por ir enfundado con la camiseta de la selección y aún hubo gente que, en los comentarios de la noticia, le acusaron de provocar. Quedar para insultar a la Alcaldesa con la bandera de Alemania no es provocar. Poder lucir en un gorro, en un pañuelo o en camisetas la bandera de otra comunidad no es ninguna provocación. Llevar una camiseta de España o portar su Bandera es “un ataque directo al sentimiento más íntimo de…los de siempre” y colocar una pantalla gigante para disfrutar de la final de un mundial con la Roja es una afrenta que no tiene nombre… y así, una tras otra.

Mientras nos escondamos u ocultemos nuestros signos (para no provocar) y hablemos en voz baja  con  lenguajes políticamente correctos, eufemismos y demás zarandajas (para no molestar) nos la darán siempre.

Por eso hay que hablar claro. Al pan…pan, y al vino, vino. Y por ello el triunfo de nuestra selección me ha alegrado por dos razones: la primera, porque ha hecho feliz a muchísima gente y la segunda…ya se lo pueden imaginar ustedes.

Faustino León Chivite, Parlamentario foral de UPN