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No somos Grecia…

…Aunque cada día nos vamos pareciendo más a ellos: Cifras de paro elevadas (en eso hay que reconocer que les superamos claramente); incontrolable endeudamiento público y privado; despilfarro público generalizado; insostenibilidad del modelo de bienestar nacional; falta de liderazgo; incapacidad política para llegar a consensos; necesidad de reformas estructurales que no se acometen; pérdida de credibilidad en los mercados; envejecimiento poblacional (y, por tanto, negro futuro de la pensiones si no hay reformas); excesiva dependencia energética; economía subsidiada en exceso; economía sumergida descontrolada y en aumento…

Seguimos sin diagnóstico común de las dolencias del enfermo; seguimos sin aceptar -sobre todo la oposición- que nuestra enfermedad no es sólo un problema de los gobiernos; seguimos sin reconocer la gravedad de la crisis; seguimos sin explicar a la ciudadanía los sacrificios que debe hacer ahora si no quiere acabar como Grecia; seguimos sin sustituir el “denostado” modelo económico español (el del ladrillo) por otro que lo haga más viable; seguimos sin encerrar a PP y PSOE para que encuentren juntos soluciones a la crisis; seguimos gastando lo que no tenemos; seguimos cegados ante una realidad económica insoportable para muchos españoles; seguimos sin querer asumir nuestras responsabilidades; seguimos perdidos en debates estériles; seguimos trabajando en enfrentar más que en unir; seguimos sin altura de miras; seguimos sin imaginación; seguimos sin valentía y, así, seguimos.

Conocemos ya los ajustes que el “enfermo” griego tendrá que hacer para superar la delicadísima situación que padece: plan de austeridad con recortes de hasta 30.000 millones de euros que supondrá congelaciones salariales a funcionarios durante 3 años mínimo; supresión pagas extraordinarias; paralización contratación personal funcionarial; reducción pagas pensionistas; nuevos cálculos para cobro pensiones, aumento edad jubilación, subidas de impuestos, creación nuevos impuestos, liberalización nuevos sectores, abaratamiento del despido, reducción entidades municipales ¡de 1.300 entidades locales a 340!

¿Qué tendríamos que hacer nosotros? ¿Qué nos veremos obligados a hacer? No, no somos Grecia. Pero ¿podemos llegar a serlo?