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El velo no es progresista

Estos días pasados se ha hablado mucho sobre el velo islámico a raíz de la prohibición realizada en un instituto de Pozuelo a una niña, Najwa Malha, musulmana española de 16 años, que pretendía acudir a clase con el velo cubriendo su cabeza, cuando en el centro existían unas normas conocidas por todos de antemano, en las que quedaba clara la prohibición de acudir a clase con la cabeza cubierta. Ni capuchas, ni gorras, ni en este caso “velos”.

Las normas del centro, eran conocidas de antemano por la familia y por la niña y a falta de dos escasos meses para finalizar el curso ella decide por si sola, según sus padres, colocarse el velo y saltarse la norma del centro. A mí, de entrada, me choca la postura de sus padres en este tema de querer evitar toda responsabilidad en esta decisión de su hija, cuando tiene sólo 16 años y está bajo la tutela familiar. ¿Han sido capaces de consentir que perdiera un montón de días de curso y se sometiera a una presión mediática tremenda sólo porque la chica así lo ha querido? Pues yo no me lo creo. No me creo que su padre no haya sido el impulsor de este desafío al centro educativo y al cumplimiento de las normas. No me creo que sea su hija quien haya decidido dejar el colegio a falta de dos meses para acabar el curso, dejar a sus compañeras y cambiar de centro con tan sólo 16 años. Si es así, y lo hace por motivos religiosos, me parece muy preocupante la forma en la que le han enseñado a vivir la religión.

En cualquier caso, en este debate ha sido interesante conocer la postura de nuestra Ministra de Igualdad, tan progresista ella y la de la secretaría de organización del partido socialista, Leire Pajín, tan “planetaria” como siempre, defendiendo el velo como símbolo de identidad cultural además de símbolo religioso. Digo que es chocante su postura porque por mucho que pueda tener de cultural el velo, no deja de ser un elemento de discriminación de la mujer respecto del hombre, es un símbolo de sometimiento de las mujeres a la dominación de los hombres, aunque se trate de un sometimiento voluntario. Si vamos a eso también se considera que forma parte de las tradiciones culturales de un pueblo, por muy bárbaras que sean, la ablación del clítoris, o las mujeres jirafa africanas que aquí no dudamos un segundo en repudiar.

En fin, que el velo no es progresista, aunque nos lo quieran vender como un símbolo de libertad religiosa de un país multicultural. Son las mismas personas las que se empeñan en quitar todo símbolo religioso de las escuelas y centros públicos las primeras que han salido en defensa del uso del velo en las escuelas, cuando esos símbolos que han quitado sí que formaban parte de nuestra tradición cultural y religiosa, y son germen de nuestra civilización occidental.

Aceptar la realidad de una España multicultural no debe conllevar modificar nuestras normas ni dejar de luchar por conseguir la total igualdad de derechos entre hombres y mujeres que recoge nuestra constitución.