Descargas

Otra forma de hacer política

“Seguro que ustedes piensan que todos los políticos son iguales, pero no es verdad”, decía Nick Clegg del partido liberal durante el primer debate electoral en Gran Bretaña hace poco más de una semana.

Clegg ha sabido transmitir la necesidad de cambiar la política y ha arrastrado con él a buena parte del electorado inglés harto de una forma de hacer política que, como en España, ha dado la espalda a los ciudadanos.

Aseguraba que laboristas y conservadores son lo mismo. “Los mismos partidos que llevan 65 años haciendo las mismas promesas; los mismos partidos que llevan 65 años rompiendo esas promesas”.

En España la situación es muy similar. La repugnancia de la ciudadanía hacia la clase política ha crecido hasta considerarla el tercer problema en nuestras vidas. Y no es para menos.

Los más de 200 casos de corrupción que cada año estudia la Fiscalía anticorrupción, la falta de reacción de los líderes de cada partido para hacerles frente, la eterna batalla partidista (hasta en los temas de consenso más básico) y la nula voluntad participativa han hecho que los ciudadanos, y sobre todo los más jóvenes, demos la espalda a una forma de hacer política que no nos representa.

¿Por qué los partidos se enrocan en el “y tú más” cuando se descubre un caso de corrupción en su partido en vez de actuar rápida y firmemente? ¿Por qué hay partidos que ponen a sus abogados a defender a los imputados por corrupción? ¿Por qué no avanzan hacia una verdadera política de servicio al ciudadano?

Es cierto que no todos los políticos son iguales.

UPN pidió que se eliminaran las donaciones a partidos políticos, pero los grandes partidos se negaron.

Aunque la verdad es que hay muchos políticos iguales.