Descargas

Entrevista a Alberto Catalán

En el VIII Congreso de la formación regionalista, Alberto Catalán pasó a ser vicepresidente de Unión del Pueblo Navarro.

Afiliado a UPN desde 1987, Alberto Catalán, de Corella y Licenciado en Farmacia por la Universidad de Navarra, presidió la asociación juvenil del partido, Juventudes Navarras, entre 1989 y 1994. El elegido como nuevo vicepresidente de UPN ha ocupado distintos cargos en todos los escalones de la formación regionalista hasta convertirse, desde el pasado congreso, en el número 2 del partido.

¿Guarda algún recuerdo especial del día del Congreso?

El día en sí fue especial, en primer lugar porque el Congreso tuvo la mayor participación de afiliados de todos los celebrados hasta ahora, y a esto uníamos la celebración de nuestro 30 aniversario.
Además, existía un cúmulo de sentimientos encontrados: por un lado la ilusión y el reto que suponía el cambio de equipo y por otro la emoción que suponía la despedida como Presidente de quien había encabezado y liderado el proyecto de UPN durante los últimos años.

¿Se imaginó alguna vez que sería vicepresidente de UPN?

Cuando alguien participa y se implica de manera personal en la defensa de las ideas que mueven a UPN no lo hace pensando dónde estará en un futuro ni qué cargo llegará a ocupar en la dirección. Cuando me afilié al partido lo hice buscando poder aportar de algún modo lo que yo consideraba que podía ser bueno para Navarra. Lo de llegar a ser vicepresidente es algo circunstancial, porque sigo siendo una persona que día a día se plantea en qué podemos mejorar como partido y como Comunidad

¿Qué significa para usted UPN?

UPN para mí es un proyecto, un equipo, un modo de entender, de mejorar y defender a Navarra y a sus ciudadanos siempre desde la referencia que supone el Amejoramiento del Fuero, como Comunidad Foral propia y diferenciada. Es el mejor instrumento que podemos tener de participación social que tiene su eco en la expresión política de las instituciones y siempre en beneficio de esta tierra.
UPN es un partido que tiene una fuerza espectacular y con un liderazgo claro en la sociedad navarra.

Tiene que ser emotivo que un 87% de los afiliados del partido decidan confiar en uno. ¿Cómo se recibe ese apoyo?

Desde luego que es emotivo, es una satisfacción saberte valorado, sobre todo por los tuyos, y lo recibo como un reconocimiento a la dedicación y al esfuerzo. Es un impulso para continuar apostando y trabajando por las cosas bien hechas.

¿Cómo pueden los dirigentes políticos devolver esa confianza a los ciudadanos?

Un buen dirigente político debe ser garante del cumplimiento de la legalidad, de las normas que todos nos hemos dado; debe ser responsable con las tareas encomendadas, educador en valores para que la sociedad en general y en particular las comunidades y localidades sean más humanas, sostenibles, solidarias, acogedoras e integradoras.

En definitiva, para devolver la confianza hay que actuar haciendo las cosas bien, comprometiéndonos con los diferentes proyectos y atendiendo al ciudadano que es el principal beneficiario de las propuestas, de las alternativas planteadas y de nuestro trabajo.