Descargas

Rosa Mª Calaf se sumerge en Pamplona en la desigual igualdad de las mujeres en el mundo

(DN/11.10.09) Ha aprendido que la desigualdad está en todas partes, aunque en algunos sitios es más flagrante que en otros. Lo dice con el convencimiento de quien ha recalado en 170 países ("me faltan sólo 22"). Rosa Mª Calaf volvió a hacer gala en Pamplona de su infatigable repertorio de vivencias ante centenares de espectadores, en una charla-coloquio organizada por la Asociación de Mujeres Blanca de Navarra bajo el título "La desigual igualdad de la mujer en el mundo".

Como corresponsal de TVE retransmitió la noticia desde decenas de países, antes de que una prejubilación la apartara de su vocación periodística. En todos los destinos ha contemplado en primera línea el desigual tratamiento que se le da a la mujer, como en las sociedades patriarcales y machistas de Asia. "En Tokio, el metro tiene vagones separados para hombres y mujeres, estos últimos pintados de rosa, porque abusaban de ellas y no les hacían caso". En Corea del Sur, nación que se ha modernizado a pasos agigantados, la veterana reportera asiste atónita a la creación de escuelas de novias, en las que se enseña a las mujeres a servir el té o a vestir con el traje tradicional.

"Está muy bien que no se pierda la identidad, pero en el caso de las mujeres es un retroceso en su independencia", afirmó ante los asistentes, entre los que se encontraban el presidente del Gobierno, Miguel Sanz; la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina; el consejero de Relaciones Institucionales y Educación, Alberto Catalán, o la consejera de Administración Local y Vivienda, Amelia Salanueva.

También destacó el caso de India, con dos millones de fetos femeninos asesinados cada año. "Desde 1994 los médicos tienen prohibido decir el sexo del niño, para que no se deshagan de ellos". O dentro de territorio europeo, los terribles códigos de honor existentes en Albania, en los que las mujeres son el blanco de las venganzas de los clanes. Porque como aseguró con semblante serio, "el cuerpo de la mujer es táctica y estrategia de guerra: se cometen violaciones, abusos, embarazos forzosos… que destruyen el tejido social y hacen que la recuperación sea mucho más difícil".

Rosa Mª Calaf afirmó que en prácticamente todas las ocasiones pudo informar con total libertad, aunque recordó las trabas que encontró en Irán, tras la llegada de Jomeini al poder. "El jefe de informativos saludó a mis tres compañeros, a mí no, y me trajo ropa de su mujer para que me vistiera con ella, como un escarabajo".

Represalias

El público quiso saber si había tenido alguna represalia por crónicas incómodas. "En la Unión Soviética te cortaban el agua caliente o intentaban intimidarte dándote a entender que controlaban tus llamadas. Pero es terrible cuando te pasa en lugares que no son dictaduras, como en Argentina. Con Menem hubo un rebrote peronista contra la prensa extranjera; tuvimos que tener protección en la oficina y recibí una carta amenazante contra mi hermano y mis sobrinos".

Otra de las preguntas del público abordó el caso Belén Esteban. "La gente pensará que esa es la mujer que hay que ser, pero es todo lo contrario. Pienso que la están utilizando, pero ella empobrece a la gente que la ve".

También se trataron temas de actualidad como la píldora del día después ("no soy del todo contraria, hay que dejar libertad a los farmacéuticos") o el aborto de las menores de 16 años ("es una barbaridad, hay que analizar caso por caso"). El público quiso conocer la opinión de la comunicadora sobre el uso del velo en los colegios. "Soy muy francesa; en la esfera privada que cada uno haga lo que quiera, pero en un lugar público hay que respetar la legalidad. El problema más grave es el equilibrio entre el respeto al otro y los derechos humanos básicos".

Sobre la concesión del Nobel de la Paz a Barack Obama, Calaf confesó haberse quedado "patidifusa y perpleja. Parece un tipo honesto y ha sido un factor positivo, pero que se lo den cuando todavía no ha hecho nada… El Nobel no es a las intenciones, sino a las acciones. Es inquietante que este premio entre en el juego mediático, porque Obama es un producto del marketing", concluyó.