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Merece la pena trabajar por la Paz

María José Bozal, parlamentaria foral de UPN

«La Paz es uno de los bienes más preciosos para las personas, para los pueblos y para los Estados». (SS. Juan Pablo II).

«Pobreza, enfermedad, privación y conflictos civiles: Principales amenazas a la Paz y a la seguridad en muchas partes del mundo».( Kofi Annan)

Hoy, 21 de septiembre se conmemora, en todo el mundo, el Día Internacional por la Paz, que fue declarado, en 2001, por la Asamblea General de Naciones Unidas para «Conmemorar y fortalecer todos los ideales de Paz en cada nación y cada pueblo». Dicha Asamblea General declaró que en ese día cesase el fuego y la violencia a nivel mundial.

No es gratuito pensar en la necesidad de conmemorar un día de estas características. En tiempos convulsos, como los que vivimos actualmente, se hace obligatoria una reflexión sobre los valores que sustentan nuestra cultura. Si hacemos de la violencia el valor principal de nuestra convivencia, no podemos pedir que las personas reaccionen con comportamientos pacíficos ante cualquier conflicto o situación. Sin embargo, si nos convencemos que sólo a través de una «Cultura por la Paz» puede conseguirse un mundo mejor, empezaremos a cambiar nuestras actitudes y comportamientos desde lo cotidiano hasta lo más excepcional de nuestras vidas. Si no, seguiremos asistiendo al imperio de la violencia en todas sus facetas.

La Cultura por la Paz es el conjunto de valores, actitudes y comportamientos que reflejan el respeto de la vida, de la persona humana y de su dignidad.

Para que nosotros mismos y las generaciones venideras podamos cosechar los frutos de esta «Cultura por la Paz» es preciso: fomentar la educación por la paz, por los Derechos Humanos, por la democracia y por la tolerancia; proteger y respetar los Derechos Humanos y luchar contra toda forma de discriminación; promover los principios democráticos en todos los ámbitos de la sociedad; y luchar contra la pobreza y lograr un desarrollo sostenible capaz de proporcionar, a los seres humanos, justicia social, realización personal y comprensión.

Si queremos construir un futuro de paz, basado en los principios citados, debemos actuar de inmediato y de manera conjunta. La educación, junto con los medios de comunicación, deben ser las «armas» fundamentales de esta nueva forma de «guerra» por la paz. La batalla más importante hoy en día es la de la paz, y, para ganarla, se requiere compromiso, esfuerzo, valentía, constancia…

Merece la pena trabajar por la Paz, ¡¡INTENTÉMOSLO!!