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Las cortinas de humo de ZP

Sergio Sayas López, Presidente de Juventudes Navarras y Parlamentario Foral de UPN

Un país con más de 4 millones de parados, que sufre una gran recesión económica y con más de un millón de familias que no perciben ningún ingreso es el panorama que tiene entre sus manos el Gobierno de Zapatero.

El optimismo antropológico, la inacción y el burdo intento de ocultar a los ciudadanos algo que ya no puede por más tiempo enmascararse han provocado una situación de absoluto caos, de grave riesgo y, lo que es peor, de difícil salida como el Gobierno no comience a generar ilusión y a tomar medidas, algo que se antoja altamente complicado.

Sin mayoría parlamentaria, con pocas posibilidades de alcanzar acuerdos y con una crisis mucho más agravada en España que en otros países de la Unión Europea ¿Qué le queda al Gobierno de ZP? Pues la solución es bien sencilla; tapar con cortinas de humo la realidad que nos rodea y conseguir que la gente hable de otra cosa.

A esa conclusión han debido llegar los más de 600 asesores que tiene el Presidente y así, como quien no quiere la cosa, Zapatero se saca de la chistera la reforma del aborto y el asunto de la píldora. Dos asuntos que no le preocupaban a nadie y que no interesaban a ningún mundano, que lo único que deseaba es llegar a fin de mes, pagar su hipoteca y, en la mejor de las situaciones, ahorrar para unas pequeñas vacaciones en la playa.

Y en esta estrategia tan perfectamente ideada hacía falta algo que causara gran impacto social, y qué mejor que posibilitar que una joven de 16 años, que no puede fumar por aquello de que el tabaco es nocivo para la salud,  pueda acceder de manera libre (¡qué bonita palabra esta de libertad  que se les ocurrió a los asesores!) al aborto.

Y de la píldora ¿Qué me dicen de la píldora? Esto sí que es lo más del progresismo. Fíjense si es progre que algo que ahora se consigue gratis y con control médico en cualquier hospital va a costar 20 euros en todas las farmacias, es decir, pasaremos de una acceso universal a que sólo las niñas bien (porque no todo el mundo de 16 años lleva 20 euros en la cartera) puedan tomarla. Por no hablar de la enorme irresponsabilidad  que supone desde el punto de vista de la salud pública la relajación en el uso del preservativo, que va a llevar aparejada una medida de estas características. ¿Para qué usar el condón si me tomo la píldora cada sábado?

A veces lo que algunos tienen que hacer para salvar su culo de progre es lo más contradictorio con cualquier medida verdaderamente progresista (es decir, que haga avanzar a la sociedad), pero todo es justificable si se trata de conseguir que aquí nadie sepa que hay una crisis.

Las estrategias están bien, pero hay veces que no todo vale y hay cosas con las que es mejor no jugar, porque el mal que pretendemos evitar es mucho mas liviano que el que generamos cuando tratamos de evitarlo.