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El Consejo Político de UPN apoya la propuesta de Sanz de abstenerse en los Presupuestos del Estado

(DDN/13.10.08) Los miembros del consejo político de UPN, máximo órgano del partido entre congresos, han decidido por una mayoría de 90,5% apoyar la propuesta de su presidente, Miguel Sanz, de ordenar a sus diputados que se abstengan en la votación de los Presupuestos Generales del Estado.

El acuerdo que ha aprobado por abrumadora mayoría la formación regionalista defiende su autonomía con respecto del PP, reafirma su intención de mantener vigente el pacto y recomienda a los populares renunciar a la enmienda a la totalidad de los presupuestos del Estado, entre otras cuestiones. El PP, por su parte, ha hecho público un comunicado según el cual acoge "con tranquilidad" la decisión de UPN.

La jornada fue intensa para el presidente regionalista. Confesó a los suyos que los últimos días le han resultado muy duros, que se ha visto sometido a mucha presión y que ha tenido que aguantar incluso insultos. El resultado de la votación, con 163 votos a favor de su postura, 5 en contra y 12 abstenciones, el tono "sereno" en el que se fueron sucediendo las intervenciones, y la cerrada ovación con la que el consejo político premió en pie durante varios minutos a su presidente, compensaron los sinsabores de Sanz.

Nutrida asistencia

Al consejo político asistieron 183 de los 232 miembros de este órgano, entre parlamentarios, alcaldes, diputados y senadores, además de los miembros de la ejecutiva, que presiden la reunión.

Las palabras de Sanz abrieron un encuentro en el que, según fuentes del consejo, no hubo momentos especialmente tensos, sino que predominó "un clima de respeto y la serenidad".

Entre otros argumentos, Sanz explicó que UPN necesita autonomía con respecto del PP. "No voy a ser el presidente de una franquicia o una sucursal" de un partido de Madrid, afirmó. Insistió en que Navarra se encuentra en un "momento crucial" después de que UPN perdiera la mayoría absoluta. Y también destacó que esta circunstancia no se percibe tan claramente en Madrid, donde las dos grandes formaciones políticas no son capaces de ponerse de acuerdo.