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A Teresa Moreno, compañera y amiga

Eradio Ezpeleta Iturralde, Secretario de Organización de UPN y Parlamentario Foral

Te has ido Tere disfrutando de la vida, de tu familia, de tus amigos, de tu trabajo y de tu vocación política de servicio a los demás. Siempre has aceptado el papel que se te ha encomendado, a veces con extrañeza y en ocasiones con cierto enfado, pero siempre con fidelidad, lealtad y dedicación.

Qué difícil se me hace escribir estas líneas sabiendo que tú ya no estás aquí. Tu recuerdo será imborrable, no lo dudes. Hemos pasado tantas cosas, tantas vivencias, tantos disgustos juntos que sólo una mirada bastaba para saber lo que pensábamos y para sentirnos acompañados el uno del otro.

Debes estar orgullosa de lo que dejas aquí en la tierra. Tus amigos, un montón por cierto, y en especial a Ignacio, tu marido, y César y Pablo, tus hijos. Siempre te he dicho que debías dar gracias a Dios por ello y siempre asentías con la cabeza, sonriendo, con orgullo de amiga, esposa y madre. La verdad es que tu ejemplo y dedicación a ellos también ha quedado grabado a fuego en muchos de nosotros.

En mi recuerdo quedará también tu amor a Navarra, tu dedicación a Unión del Pueblo Navarro, tu pasión por los toros, tus nervios en los encierros, tu preocupación por lo que nos pasaba a los demás, el empeño en hacer grupo poniendo a disposición tu querida finca Monteverde, el trabajo por mejorar la atención al enfermo en nuestra sanidad, el orgullo de sentirte concejala de Pamplona para trabajar por tu ciudad y esas breves pero intensas conversaciones sobre nuestras vidas y familias, tu quehacer diario en el Ayuntamiento y el devenir del Partido.

Has sido concejala delegada especial de zonas verdes, conservación urbana e igualdad a lo largo de tus más de quince años en el Ayuntamiento. Tu huella allí está, tu trabajo bien hecho a pesar de las dificultades. Pero sobre todo has sido concejala «de calle», cercana al ciudadano, preocupada por sus problemas y con un gran empeño por intentar solucionarlos. Has sido Tere, un gran peón de brega que diría tu padre, D. César Moreno. Ahora él te espera ya en el patio de caballos de la plaza que seguro hay en el cielo para verte entrar vestida de gala a presidir la corrida de toros de tu propia vida, y verte salir con los mayores trofeos que un presidente puede conseguir: los aplausos de toda la plaza puesta de pie por la labor bien cumplida.

Tere, desde el cielo, con San Fermín de la mano, lánzanos ese capote cada vez que lo necesitemos. Hasta siempre compañera y amiga del alma.