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Diversidad en las aulas

Carmen González, Parlamentaria Foral de UPN

La mezcolanza, a mi entender positiva, está dando a los alumnos y alumnas la oportunidad de mirar desde un prisma distinto la evolución del hombre y las relaciones humanas. El día a día produce una comunicación y entendimiento distinto al de los adultos y hace que esa extrañeza primera hacia lo nuevo, se convierta poco a poco en normalidad.

Nuestros jóvenes, futuros adultos del mañana, conocerán una sociedad diferente a la actual, en la cual la mezcla de culturas será todavía mayor. El fenómeno de la inmigración y la globalización mundial harán una sociedad totalmente abierta y sin fronteras, y solamente no participarán de esta multiculturalidad  las sociedades en las que el idioma o la irracionalidad lo impidan.

Así, todos y todas debemos hacer un esfuerzo importante en la consecución de unos retos educativos esenciales para llevar a cabo una integración en nuestras aulas de aquellos que han abandonado sus hogares y familias y comienzan una nueva vida llena de futuro.

La Ley Orgánica 2/2006 de 3 de mayo en su preámbulo dice que la atención a la diversidad es un principio que debe regir toda la enseñanza básica para proporcionar a todo el alumnado una educación adecuada a sus características y necesidades. Y dice también, que serán las administraciones quienes pongan los recursos y medios necesarios para lograr que el alumnado con necesidad específica de apoyo educativo alcance su plena inclusión e integración en todas las etapas educativas.

Hoy en día existen políticas educativas que ayudan en la elaboración de un mapa de convivencia educativo futuro, en el cual la prevención, detección y actuación son focos importantísimos en  la labor educativa de los centros. Son aquellos que por su condición sociocultural desfavorecida, sus condiciones personales o historia escolar se encuentran en situación desfavorable y requieren acciones educativas que aminoren o eliminen las desigualdades y potencien sus capacidades.

Y debe ser el profesorado del centro con una formación adecuada quien les ayude en su tarea de integración junto con el elemento principal de una sociedad, la participación activa de la familia, como núcleo piramidal en el desarrollo del menor.

Además, la diversidad cultural no se trata solamente de una cuestión educativa sino también ha de ser una cuestión transversal que exige a otras instituciones y entidades externas a los centros educativos tareas de inclusión socioeducativa, a fin de garantizar la mayor permanencia del alumnado en el sistema educativo, y que también ayuden en la integración social del inmigrante.

Así, las políticas educativas deben ser nuevas y adecuadas, con una visión más global y que miren más allá del hoy. Se debe fomentar y reforzar el nivel educativo de los centros. Esto implica, asignar recursos suficientes, atendiendo al crecimiento de la población en edad escolar y a las necesidades educativas propias de la población inmigrante.

En fin, debemos adecuarnos a la nueva realidad social tanto en los centros educativos como en nuestra sociedad. La transformación ya está en nuestra cotidianidad y por lo tanto debemos darle respuesta, desde las instituciones y organismos públicos pero también desde nuestras casas, familias y amigos evitando el racismo y criticando y denunciando actitudes xenófobas, que impiden la integración.

Por lo tanto, la diversidad en las aulas y en nuestra sociedad debe enriquecernos y unirnos para construir la sociedad del futuro, la Navarra que deseamos; abierta, moderna, diversa y, como no, también solidaria e integradora.