Descargas

El Gobierno de Navarra plantea la construcción de 1.116 viviendas protegidas en la Morea de Burlada

El Gobierno de Navarra ha presentado hoy una actuación urbanística en el área de la Morea de Burlada, donde se prevé la construcción de 1.116 viviendas protegidas, de ellas 996 en régimen de compraventa y 120 en régimen de alquiler, según lo ha explicado en rueda de prensa el consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio, José Carlos Esparza. De esta manera, la totalidad de las viviendas serán protegidas.

Se trataría, por una parte, de edificaciones de 9 y 12 alturas libres de edificación en planta baja. A estas edificaciones se suman bloques lineales de seis alturas que conforman plazas interiores, en los que la planta baja se destina a uso terciario.
El término afectado se encuentra situado entre Pamplona y Burlada.

La superficie total del ámbito es de 378.155,34 metros cuadrados, de los cuales la mayor parte se encuentran en Burlada (337.067,88), y el resto, 41.087,46, pertenecen a Pamplona. La superficie construida residencial ascenderá a 100.630,56 metros cuadrados, la superficie dotacional de 21.601 metros cuadrados, y las zonas verdes ocuparán 179.305 metros cuadrados, frente a los 111.314 metros cuadrados de zonas pavimentadas. La densidad del área viene a ser de 26,34 viviendas por hectárea y el índice de edificabilidad bruta de 0,28 metro cuadrado por metro cuadrado.

El área está delimitada por el río Arga, que constituye su limite sur; la carretera N121-A, que en su flanco Este la separa del tejido consolidado de Burlada, y la calle Mugazuri de Pamplona, que la envuelve por el Norte y la separa de la Chantrea y Orvina.

En palabras del consejero, la justificación de esta actuación radica en la conveniencia de crear un parque comarcal tal y como está previsto en las normas comarcales. Ha destacado asimismo que ha guiado la ordenación el respeto e integración de preexistencias significadas -como el Camino de Santiago, o, en otro sentido, el recinto e instalaciones del Colegio Irabia-, y la consideración de espacios y elementos urbanos -calles y plazas- existentes en torno al área, cuya situación relativa ha condicionado el diseño del parque, imponiendo en sus bordes, particularmente en su límite Norte, escapes visuales y, en su caso, accesos.

Otro criterio sustancial de intervención ha sido el de garantizar la continuidad del parque, tanto en términos visuales como espaciales, a través de las áreas edificadas previstas en su ámbito, de suerte que el espacio libre se ofrezca diáfano y permeable a recorridos, y en cualquier punto, aún en el entorno edificado, domine la imagen de área libre y no ocupada.