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Eta mata. Pero ¿por qué?

1.- Soy de los que cree que permanecer unidos en el objetivo de derrotar a Eta nos permite ser más fuertes a la hora de combatirla y sufrirla. Pero desconfío sinceramente de los golpes de pecho de algunos ante los asesinatos de Eta y de la teatralidad de los plenos y comunicados de condena políticamente correctos.

2. Soy pesimista respecto al final de la violencia de Eta. Sí, es verdad que todos lamentamos el que Eta exista y mate pero ¿realmente tenemos todos un diagnóstico común a la hora de valorar y estudiar las causas que motivan y alimentan el fanatismo etarra? ¿Podemos pensar en curar a la sociedad española de esta lacra si no somos capaces siquiera de identificar de forma unánime sus causas? Yo creo que no.

3. Este es el verdadero y mayor problema. El quid de la cuestión. Nos duelen los zarpazos de Eta sí, pero ¿nos hemos parado a pensar por qué en la mente de un joven vasco o navarro se le aparece el asesinato como una opción razonable, buena en definitiva, con la que construir un mundo mejor?

4. Eta forma parte de una realidad social enfermiza y hasta que no lo aceptemos, poco podremos hacer para vencerla. Los etarras son el último eslabón, el más fanático, de un movimiento social que plantea una visión esquizofrénica de la realidad, aprendida, alimentada y consentida por una gran parte de la sociedad.
A partir de ahí, surge el fenómeno. Los pasos son simples: adoctrinamiento, primeras escaramuzas, captación, agrupamiento, formación en comandos y finalmente, acción.

Obviamente combatir las «acciones armadas» de la banda es algo necesario. Y el Estado de derecho, por tanto los gobiernos (no sólo el de España ¡ojo!), están obligados a poner todo su empeño solidario en luchar contra este tipo de violencia. Pero esto no basta.

¿Por qué ante el fenómeno de la violencia de género analizamos las causas que lo provocan, causas familiares, sociales, económicas?, ¿porqué alertamos constantemente de las causas que provocan la alta siniestralidad en nuestras carreteras y, sin embargo, después de 40 años no somos capaces de analizar el fenómeno Eta precisamente por sus causas con el objetivo puesto en combatir sus efectos?

5. Si todos estamos de acuerdo en que un terrorista no nace sino que se hace, ¿porqué no estudiar ¡entre todos! cómo carajo se hace una persona un etarra? ¿Qué proceso mental le lleva a asumir el asesinato y la extorsión como un bien o una «misión»?

Yo propongo que el Estado hable con todos los etarras arrepentidos, con los reinsertados, con los que amparan la violencia, con los condenados que cumplen condena en nuestras cárceles. Que los estudie (con sociólogos, psiquiatras, lo que haga falta) y les haga a cada uno una simple pregunta «¿Qué te impulsó a matar?».

Y si la inmensa mayoría de ellos, contestan con rotundidad que asesinaron, extorsionaron y amenazaron, conscientes de la gravedad moral de sus acciones violentas, porque debían liberar a Euskalherria, nación mítica vasca, del yugo esclavizador de España y Francia, ¡y aún piensan que lo que hicieron estuvo bien!, entonces habremos dado un paso muy importante para saber cómo se genera esa violencia y a qué se debe. Lo demás es ya muy fácil (si se quiere).

6. Yo afirmo, sin conocer el resultado de ese necesario examen mental de los terroristas, que la educación falseada que aprenden los jóvenes en Euskadi (y puede que en Navarra también) es el primer alimento del futuro terrorista. Y que, hacer creer a nuestros jóvenes que en Euskadi y en Navarra se vive una realidad política impuesta, es la mayor irresponsabilidad histórica y la razón primera de toda la violencia terrorista vasca.

7. Ocurre que el gobierno vasco, traslada a los alumnos vascos su cosmovisión de la realidad, y nadie, nadie es capaz de pararle los pies. El gobierno vasco, alimenta (de hecho lo crea) el virus del odio, que anida de forma desigual en cada joven. Es verdad que sólo una minoría (una élite) llega a pensar en liberar a los demás matando al vecino pero también es cierto que pocos se libran de incubar un odio estúpido a todo lo que no tenga el label nacionalista vasco.

8. Zapatero recibe a Ibarretxe la semana que viene. ¿Hablarán de lo acordado en Loyola?; ¿de lo inconveniente que resulta plantear ahora la consulta en este «nuevo» momento político?; ¿de las muchas expectativas que tiene el PSE de llegar al poder en Euskadi y de las pocas ganas que a su vez tiene el PNV de perderlo? ¿Hablarán del órgano común con Navarra tan manoseado por socialistas y nacionalistas vascos?… ¿de que hablarán?

Apuesto a que no hablan del nuevo currículo vasco. Sí, ese que pretende implantar el gobierno de Ibarretxe en la educación obligatoria de los niños y niñas vascos y vascas. Sí, sí ese diseño curricular paranoico que de seguro va a seguir alimentando el odio que – como eficaz combustible- necesita la máquina terrorista para seguir existiendo, no nos engañemos.

Visto desde fuera, no parecería tan difícil que Z pudiera hacerle llegar a Ibarretxe el siguiente comentario: «Juanjo, ¿quieres que agilicemos algunas transferencias?, ¿quieres que te apoyemos con lo del Tren de Alta Velocidad? ¿Sí? Pues yo – Z o sea España- lo que quiero y necesito es que en las Ikastolas se deje de enseñar a odiar. Y me temo que tú también lo vas a empezar a necesitar. ¿Podemos llegar a un acuerdo?».
En mi modesta opinión, la única manera de hacer posible un horizonte sin violencia, pasa por cambiar el currículo vasco. Sencillamente, por enseñar otras cosas. Menos odio. Menos mentiras. Enseñando masivamente a odiar a España como hasta ahora, difícilmente llegará la paz.

9. PNV y Eta comparten las mismas raíces ideológicas. Son ramas (léase expresiones político-sociales) del mismo árbol. Eta nace del PNV. Todos lo sabemos.

Desde el inicio de la democracia en el País Vasco, el PNV retiene y administra el poder político y económico en Euskadi frente a los demás (los «españoles», PSE y PP), y por su parte los etarras laminan todo aquello que se oponga a los intereses del entramado de poder nacionalista vasco. Ora forzando negociaciones, ora asesinando políticos en alza molestos, ora impidiendo que socialistas y populares tengan representación municipal, ora comprando voluntades, ora expulsando a los que no se avienen a contribuir a las finanzas terroristas, ora imponiendo silencios, ora proporcionando información sensible a algunos, ora amenazando a los mejores intelectuales, ora cobrando el «impuesto revolucionario», ora matando guardias civiles.

Ayer mismo, oía a líderes nacionalistas decir que, entre ellos y Eta existe un «abismo» o que «con Eta no les unen ni fines, ni medios, ni comparten una misma visión de sociedad». Pues que lo demuestren. Todas esas afirmaciones suenan ya huecas si no se plantean modificar el currículo educativo vasco.

10. Aunque, no todo está perdido. Parece que en Navarra UPN, PSOE y CDN son conscientes del papel tan determinante que juega una educación bien enfocada (educación para la ciudadanía aparte). Incluso hace unas semanas el PSN, a la vista del contenido del currículo vasco, obtenía el apoyo mayoritario del Parlamento Foral de Navarra para que éste trasladara su queja al Gobierno de Ibarretxe por seguir manipulando a los jóvenes vascos enseñándoles una realidad política que no es real.

Yo lo aplaudo y tomo buena nota.

Continuará…