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Con prismáticos

José Ignacio Palacios, senador por Navarra, en contestación a un articulo de Javier del Castillo

Dice que en 1978 yo no estaba en UPN. Es cierto. Pero me temo que él tampoco porque, si mi memoria no me falla, UPN se constituyó en 1979.

Es público y notorio que mi incorporación se produjo el 25 de marzo de 1991, día en que se firmó el pacto foral UPN-PP. También es público y notorio que en ese momento Chourraut, del Castillo y Basterra estaban alineados en el «sector histórico», contrario al pacto con el PP, mientras que Alli, que fue su muñidor, lideraba el «sector renovador».

Me temo que en vez del prisma del que habla del Castillo hay que usar unos buenos prismáticos para acercarnos primero a la Asamblea celebrada el 24 de marzo de 1991, en la que UPN ratificó el pacto con el PP, y ver después lo sucedido en 1995. Si así lo hacemos comprobaremos que en esa Asamblea el entonces senador del Castillo dijo estar en contra de la fusión y el pacto pero, «como amante de la unidad, la concordia, el diálogo y la aproximación» señaló que, a partir de la votación, estaría con UPN y acataría el resultado. En ella, el entonces parlamentario Alli, que había sido designado cabeza de lista al Parlamento de Navarra, defendió tesis opuestas y dijo: «no creo que de aquí surja una escisión, salvo que se vayan con talantes no conciliadores y poco democráticos porque si la mayoría ha decidido, la mayoría tiene razón y por tanto, quien esté de acuerdo con que UPN se forme a través de la mayoría de sus órganos lo que tiene que hacer es secundar la línea de acción que defina el partido».

Si seguimos con los prismáticos comprobaremos que cuatro años más tarde, cuando UPN designó a Sanz como número 1 para las forales de ese año, los mismos que habían hablado de unidad, concordia y de líneas de acción conformadas a través de la mayoría de los órganos, actuaron de forma bien diferente. Sí, entonces, fueron los componentes de ese «sector crítico», que pocos meses antes estaban quejosos del desprecio que Alli les había dispensado, los que recogieron firmas entre los afiliados para que la Asamblea revocara la designación de Sanz y se pronunciara a favor de Alli. Como no lo consiguieron, a continuación vino todo lo demás: el 30 de marzo inscribieron el CDN con la única misión de proporcionar a quien se había quedado sin hueco en las listas de UPN de la maquinaria electoral necesaria. Por su parte, Alli, que no se cansaba de proclamar abiertamente que no crearía otro partido, esperó al momento oportuno para dar el paso, cambiar el carné de UPN por el del CDN y dimitir de la presidencia del Gobierno de Navarra sabiendo que, dada la proximidad de las elecciones, esa dimisión no tenía efecto y podía seguir en el sillón hasta después de las elecciones.

Fue partiendo de estos hechos por lo que afirmé que Alli «ha estado …, contra Chourraut, del Castillo y Basterra primero y aliándose con ellos después».

Ahora, dejando los prismáticos a un lado, solamente me resta desearle a del Castillo suerte con el «acodamiento». Espero que sepa aprovechar el tempero para abonar y edrar o escardar bien su viña. ¡Ah! ¡Y que el vino sea bueno!