Descargas

El cambio climático y la salud

Javier Marcotegui Ros, Parlamentario foral de UPN

No puede ser más oportuna la propuesta de estudio conjunto de la salud y el cambio climático, de la salud y la ecología. No en vano, la salud resulta del equilibrio perfecto entre el dinamismo de la persona y el de su entorno si nos referimos a la salud humana, o del equilibrio conjunto de los componentes vivos y no vivos de los ecosistemas si nos referimos a la de éstos. Así pues, es posible afirmar que un ser vivo está enfermo, que una población o una comunidad de seres vivos está enferma o que el ecosistema está enfermo si sus respectivas actividades no están equilibradas con el entorno y, por tanto, afectadas por cambios no deseables.

La salud, la dinámica de la atmósfera y, por tanto, el clima obedecen al comportamiento de los sistemas caóticos. Estos responden con cambios muy distintos, en ocasiones impredecibles, enormes e inesperados, a alteraciones imperceptibles de la causa que los provocó. Una pelota botada en la arista del tejado puede caer en un lado de la casa o en el otro. El aleteo de una mariposa en la Amazonia puede crear delicados cambios en la atmósfera que pueden modificarse durante el curso del tiempo hasta dar lugar a algo tan dramático como un tifón en el Golfo de Méjico. Es el conocido «efecto mariposa» de los sistemas caóticos descrito por Edward Norton Lorenz.

Manipulamos burdamente el medio natural para satisfacer egoístamente algunos caprichos coyunturales y transitorios. Consumimos energía, agua y recursos naturales en demasía. Producimos más residuos que la capacidad del entorno para reciclarlos. Generamos irresponsablemente los factores desencadenantes del cambio climático. Éste supondrá no solamente una ligera variación de la temperatura media de la atmósfera, la disminución de la superficie de los glaciares o el incremento del nivel del agua en los océanos que afectará a algunas zonas costeras. Comportará también cambios en la circulación atmosférica, variaciones en la distribución temporal y territorial del régimen de lluvias, alteraciones en la disponibilidad de agua para el consumo de boca, industrial o de riego, desertización y erosión de los suelos, cambios espaciales de las actuales zonas de cultivo y modificaciones significativas en la distribución geográfica de las especies, incluida la humana.

Entre tanto, facilitamos la vida sedentaria aunque estresada, desequilibramos la dieta con exceso de grasas saturadas y azúcares. Vivimos sin la conciencia de que la salud, la enfermedad y el clima son fenómenos complejos multidimensionales que responden como los sistemas caóticos.

La naturaleza nos viene advirtiendo sutilmente de los efectos del egoísmo de las sociedades humanas desarrolladas. Los incipientes deshielos de los glaciares en las zonas polares, las leves modificaciones en la circulación del agua marina o algunos desórdenes climáticos localizados ¿serán los inicios del efecto mariposa?

¿En qué medida estos cambios alterarán la salud de los ecosistemas, provocarán malestares físicos, psíquicos y sociales en las sociedades humanas opulentas y más miserias en todas aquellas otras que mueren de hambre, pobreza y subdesarrollo?