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Viva el Convenio Económico

Javier Pomés, Eurodiputado de UPN

Ya tenemos nuevo acuerdo de como tenemos que seguir contribuyendo a las cargas generales del presupuesto español. Los navarros lo hacemos no de acuerdo con cuantos somos, sino de acuerdo a nuestra capacidad económica. Así resulta que contribuimos  en mayor proporción que lo hacen el resto de los españoles, pues podemos hacerlo, y nuestros fueros no son un privilegio,  sino una forma de ser españoles, como decía Javier Gómara recientemente en el último consejo político de UPN

Navarra, desde siempre, ha venido ejerciendo de españoles por derecho propio. Somos fundadores de este reino, y por eso nuestras cadenas ocupan uno de los cuadrantes del escudo nacional. Y eso se nota en la negociación, y en el acuerdo también.

Esta vez el acuerdo ha sido rápido y fácil. Y es que nuestros fueros no son un arma arrojadiza contra nadie. Sin embargo, no todos lo ven así. Me causa extrañeza que en el debate en el Parlamento de Navarra Nafarroa Bai se abstuviera. Yo ignoro todas las razones que les llevaron a ello, pero dijeron que este convenio no tenía respaldo de la UE y por tanto no les parecía digno de ser aprobado.

Y para insistir en esa idea el grupo de Los Verdes, donde se integra Eusko Alkartasuna, acaba de celebrar una conferencia-debate en el Parlamento europeo en el que insisten en que la amenaza para nuestro convenio económico viene de Europa. Que nuestra soberanía fiscal  es débil, pues no tiene reflejo en la normativa europea, ni en el nuevo tratado de Lisboa a punto de ser ratificado el 12 de diciembre.

Ante todo, mi visión de la soberanía es mucho más utilitaria que la que profesan los nacionalistas, en Navarra y en donde sea. Navarra perdió su autonomía para fijar la imposición indirecta, el IVA, pero gracias a ello entramos a pertenecer, y competir con éxito en el mercado nacional, con un IVA idéntico. También la introducción de la peseta nos quitó competencias monetarias, y ahora el euro implica una soberanía europea, más allá de la autoridad de nuestro Banco de España. Pero las ventajas de esa soberanía española compartida con el resto ha permitido que nuestra economía sea más estable y más segura. España cambió soberanía por sentido común y por progreso. Algún día lo entenderán también los británicos y entrarán en la zona euro.

Pero creo que los políticos no debemos inventarnos los problemas, aunque luego queramos ponerlos las medallas de solucionarlos. Nuestro convenio no tiene ningún riesgo europeo.  Nosotros mantenemos intacta nuestra competencia  de fijar la tasa de nuestros impuestos, sin más límites que los que recoge nuestro Amejoramiento y el sentido lógico de toda administración fiscal seria. Siendo consejero de Hacienda del primer gobierno de UPN, rebajamos nuestra tasa del Impuesto sobre la renta, con una diferencia de hasta tres puntos porcentuales en algunos tramos, y no pasó nada. Ni tuvimos problemas con Madrid, que posteriormente también bajó sus tarifas, ni con Bruselas tampoco.

Pienso que querer ver problemas con Madrid y con Bruselas, y más basándolas en que no  nos dan el tratamiento debido a la  idiosincrasia de nuestra autonomía económica, no tiene justificación real y sólo puede deberse a querer justificar un determinado credo nacionalista. Navarra debe parte de su éxito a su pertenencia a la UE. En el referéndum constitucional  votó a favor el 63 % contra el 29 %, y eso a pesar que el Tratado constitucional propuesto era  mejorable. En 25 años  la UE nada ha dicho de nuestro fuero, ni lo dirá. Durante años he pertenecido a la comisión de Economía del Parlamento, y allí siempre he visto tendencias minoritarias que quieren igualar los impuestos, incluidos los directos. Pero son posiciones muy pequeñas, y siempre pierden las votaciones. Pedro Solbes,  hoy ministro de Hacienda, fue antes comisario europeo de Economía y también lo sabe perfectamente.

Navarra está bien en Madrid y en Bruselas. Aunque los parlamentarios nacionalistas puedan ver en nuestro éxito su fracaso.