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Así no, señor Ibarretxe

Alberto Catalán Higueras, Consejero de Relaciones Institucionales y Portavoz del Gobierno de Navarra

Y es que no ha dejado indiferente a nadie, ni siquiera al presidente de su partido, Sr. Imaz, que ha decidido apearse del viaje antes de emprenderlo; ni siquiera al alcalde de Bilbao, histórico peneuvista que lo ha criticado abiertamente; ni siquiera, incluso, al alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, político que acostumbra a recibir con agrado las ocurrencias nacionalistas.

Podríamos oponer a la consulta de autodeterminación del lehendakari razones jurídicas y legales; de hecho, la Constitución establece que «el Estado tiene competencia exclusiva de la autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum», por lo que contraviene el texto constitucional, el mismo que, no lo olvidemos, ha permitido al País Vasco ser una de la comunidades europeas con mayor autogobierno. No se puede ser más desleal.

Aun siendo determinantes, clarificadores y de peso los argumentos legales para frenar la iniciativa, no son menos importantes las circunstancias en las que se presenta, las condiciones en las que se pretende llevar a cabo y las intenciones que oculta.

Me explico. Una iniciativa de esta naturaleza carece de toda legitimidad y justicia ya que la mitad de la sociedad vasca, que no comparte los postulados nacionalistas, vive bajo la dictadura del terror que quiere imponer ETA y con miedo a expresar libremente lo que piensa. Una iniciativa de ese calado es inmoral en un contexto como el actual de no aceptación de las reglas básicas de la convivencia por parte de los sectores radicales, y de violencia, odio y amenaza a quien defiende unas siglas políticas distintas a las nacionalistas. Al señor Ibarretxe no se le puede pasar por alto la falta de libertad y la vulneración de los derechos más elementales que se padecen en el País Vasco y que han obligado a miles de vascos a abandonar su tierra porque no aguantan más la presión. Así no.

«Yo a lo mío, aunque ustedes sigan matando por lo mismo a lo que aspiro yo», es el pensamiento que se esconde tras la propuesta del lehendakari. ¿Nos hemos dado cuenta de la aberración que supone este planteamiento? «ETA no va a impedir que el pueblo vasco haga su camino». ¡Qué fácil así, señor Ibarretxe, para los que se consideran nacionalistas y no están expuestos al tiro en la nuca! No cabe, desde luego, mayor delirio, pero sobre todo, mayor ofensa para los demócratas y para la dignidad y la memoria de las víctimas del terrorismo, que constituyen una pieza clave en ese futuro en libertad y sin terrorismo que debemos construir.

Entre quienes han avalado la iniciativa se encuentran los partidos que integran la coalición nacionalista Nafarroa Bai, cuyos líderes, Patxi Zabaleta y Maiorga Ramírez, se desplazaron a Vitoria para presenciar in situ en el Parlamento vasco el anuncio de su ‘jefe de filas’, señor Ibarretxe. Este gesto, secundado por posteriores declaraciones, demuestra, una vez más, la supeditación de los primeros a los intereses políticos de la CAV. Estamos hablando de dos políticos que estaban llamados a dirigir o desempeñar un papel importante en el Gobierno de Navarra que se hubiera conformado si las negociaciones con el PSN no se hubieran truncado. ¿Qué hubiera ocurrido si hoy tuviéramos un gobierno de nacionalistas, es decir, del mismo color político que el de la CAV y de quien ha promovido la consulta? ¿Estaríamos ante una iniciativa aplicable a Navarra? A estas alturas, todos conocemos a los nacionalistas y su obsesión por nuestra Comunidad.