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Un impulso para los jóvenes

Sergio Sayas, Presidente de Juventudes Navarras

Durante los últimos días hemos conocido como se ampliaban las becas, tanto en cuantía económica (200.000 euros más), como en los campos para los cuales pueden solicitarse ayudas (ahora los programas oficiales de postgrado también podrán ser becados). Hemos sido testigos también del esfuerzo que el Gobierno de Navarra realiza en el apoyo de los jóvenes emprendedores, de las medidas que se han impulsado en materia de vivienda que nos han situado a la cabeza de España en construcción de vivienda protegida o de las ayudas a la creación cultural y artística de las que el consejero Corpas habló en su comparencia parlamentaria.

El Instituto de la Juventud es el mayor exponente de ese compromiso. Este nuevo órgano debe servir por un lado, para hacer llegar las políticas de juventud a sus destinatarios, que somos los jóvenes y por otro, deber ser también un canal de comunicación imprescindible de los jóvenes con la administración.

Los jóvenes representamos ya el 22 por ciento de la sociedad navarra. Tenemos problemas que compartimos con el resto de grupos poblacionales, pues somos ciudadanos que utilizamos los servicios públicos comunes, pero a nadie le cabe duda, de que tenemos problemas particulares que exigen políticas concretas que afectan a diferentes departamentos.

El instituto supone un instrumento fundamental para garantizar la transversalidad que necesitan las políticas de juventud.Pero sin duda alguna, lo relevante de todas estas políticas es lo que subyace a ellas: el compromiso.

Un compromiso que diferencia a los partidos que hoy sustentamos al Gobierno de Navarra ( UPN-CDN), de aquellos que utilizan a los jóvenes como mera propaganda electoral como el fin de recabar los votos necesarios para permanecer en el poder.

Me refiero claramente a las medidas puestas en marcha por el ejecutivo de Zapatero justo ahora, cuando a penas faltan seis meses para las elecciones generales, mientras que durante los tres años y medio que lleva en el Gobierno, justo los jóvenes hemos sido los grandes olvidados de su política.

Ni llegaron nunca los pisos prometidos, los sueldos de muchos jóvenes no alcanzan ni siquiera los mil euros mensuales, las medidas puestas en marcha en materia educativa, lejos de solucionar los problemas de calidad que tiene la educación española, los acrecienta notablemente. Las becas siguen siendo algo desconocido para muchos estudiantes y así un sinfín de incumplimientos.

Es hora pues de hablar menos de los jóvenes y de actuar más en políticas de juventud. De huir de la demagogia juvenilista y preocuparse por solucionar los problemas que nos afectan de verdad, de dejar de considerarnos como un mero instrumento para conseguir poder y aceptar que somos ciudadanos preparados que necesitamos ayudas concretas y menos eslóganes electorales.

Una vez más, Navarra podrá ser un ejemplo en materia de juventud del que otros pueden aprender.