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Necesidad de entendimiento

Javier Marcotegui Ros, Vicepresidente 1º del Parlamento de Navarra

Este hecho singular es la consecuencia de una sociedad que, además de identificarse como «derecha» e izquierda», se define como «nacionalista» y «no nacionalista». Se configuran así, al menos, cuatro opciones políticas básicas. Además, la exigencia de un porcentaje de votos para tener representación parlamentaria, menor del que es habitual, permite la presencia de pequeños grupos con fuerte vocación de «bisagra».

Así, el Parlamento navarro refleja una base electoral compleja y su composición política suele estar muy fragmentada (ocho grupos políticos en la actualidad, cuatro de ellos coaligados bajo las siglas NaBai). Se requiere negociación y diálogo permanente para conseguir y mantener la estabilidad institucional y el progreso social.

A pesar de este troceado y de los gobiernos minoritarios, Navarra, en estos 25 años, ha alcanzado el mayor crecimiento social, económico, cultural y de autogobierno jamás conseguido por régimen foral alguno. La ley de Amejoramiento se ha desarrollado con normalidad; sus instituciones han funcionado con eficiencia y estabilidad y Navarra se ha situado entre las comunidades pioneras españolas y primeras de la UE.

Los resultados de las elecciones del 27 de mayo, una vez más, han vuelto a reflejar esta singularidad política y no han permitido un gobierno de mayoría absoluta. Han situado a los líderes políticos ante la delicada y trascendente responsabilidad de su interpretación correcta.

UPN no ha perdido la mayoría absoluta por el simple hecho de que nunca la tuvo. Al contrario, los electores han reforzado su programa con 11.662 votos más hasta señalar un nuevo techo electoral. De igual modo, el PSN ha confirmado su posición política con 9.154 votos más, aunque lejos de su techo electoral marcado en 1983 después de su desvinculación del Partido Socialista de Euskadi. Juntos han crecido el 10,81% sobre sus propios votos y representan el 65% de los votos válidos emitidos.

Las fuerzas nacionalistas agrupadas en torno a NaBai han crecido pero no para alcanzar el techo electoral del año 1979. ¿Cabe deducir de estos resultados el mandato de un cambio radical de gobierno que requería la sustitución en él de UPN y CDN por otros grupos con la presencia de NaBai de fuerte interés nacionalista?
Sería legítimo pero, a mi juicio, no acertado a la luz de los precedentes políticos y electorales citados y los resultados sociales con ellos alcanzados. Es el hecho de que UPN y CDN no garantizan por sí solos la estabilidad de gobierno lo que requiere un cambio. Se necesita la presencia del PSN. Pero indudablemente, el cambio no podía ser el descrito en la ponencia política del principal partido integrado en NaBai: «En estas elecciones nos jugamos el cambio político, es decir sacar a la derecha reaccionaria y antivasquista de UPN del gobierno. …el cambio vendrá de la mano y con la presencia necesaria de NA-BAI …(y) de producirse … supondrá un hecho histórico que trasciende del propio ámbito de Navarra teniendo claras repercusiones a nivel de todo Euskal Herría».

El electorado navarro se aglutina claramente en torno al art. 1º del Amejoramiento -«Navarra constituye una Comunidad Foral con régimen, autonomía e instituciones propias, indivisible, integrada en la Nación española y solidaria con todos sus pueblos»- por lo que exige entendimiento de los partidos cuyos programas se inspiran claramente en él.