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Editorial de Diario de Navarra sobre la reunión secreta entre PSN y NaBai (27.6.07)


Encuentro secreto y fuera de las mugas

Representantes de PSN y de NaBai se reunieron ayer en secreto en Villanovilla, a 124 km de Pamplona. El encuentro, que ambas partes negaron, arroja más oscuridad a la negociación sobre el Gobierno de Navarra.

Las procelosas negociaciones que el PSN está manteniendo con los nacionalistas para conseguir las riendas del Gobierno de Navarra tuvieron ayer su capítulo más oscuro con la reunión secreta que ambas partes celebraron en las proximidades de Jaca. El encuentro de Villanovilla resulta sospechoso tras el ultimátum fallido de NaBai al PSN y después de que unos y otros negaran ayer en público que se fueran a ver a lo largo de la jornada. Al margen del resultado de las conversaciones fueramugas, el modo de actuar carece de sentido y sólo puede dar lugar a las más aviesas interpretaciones. Si se niega la evidencia qué crédito se puede otorgar al contenido de unos acuerdos. PSN, Aralar, EA, PNV v Batzarre se han reunido durante semanas con luz y taquígrafos y a falta de veinticuatro horas para que la presidenta del Parlamento inicie la ronda de contactos para el proceso de investidura el PSN parlamenta en secreto con los nacionalistas. La Ejecutiva y el Comité regional del partido socialista deciden hoy si presentan a Fernando Puras al proceso de investidura, lo cual supone que saben a ciencia cierta con qué apoyos y de qué calado cuentan para hacerse con el Gobierno. Invariablemente, Miguel Sanz ha hecho saber que UPN -22 escaños- no se presentará, si no cuenta con los apoyos necesarios, y que, por supuesto, no votará al candidato de la tercera fuerza. Fernando Puras, con 12 diputados, para hacerse con el Gobierno, no tiene más remedio que sumar sus votos con los de NaBai e IUN. Por su parte, NaBai ha dicho repetidas veces que tampoco apoyará a Puras, sin acuerdo previo de gobierno. Pero a estas alturas lo único seguro -además de la actitud incondicional de IUN- es que conviene no fiarse de nada ni de nadie. Los negociadores parecen de acuerdo, al menos, en jugar al despiste, confundir día a día a los ciudadanos y tenerlos en vilo.