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Una sentencia para un desafío

Escucho en la radio que el Tribunal Supremo ha anulado por unanimidad la lista de AG. Queda pendiente el posible y previsible recurso al Constitucional que los listandos tendrán ya preparado, pero es poco probable (¡ojalá!) que el sentido de la Sentencia dé un giro de 180 grados y se acabe por permitir que esta lista bastarda concurra en los próximos comicios vascos.

O sea que, después de muchos años, aquellos que bajo el paraguas de Eta han utilizado y se han servido (y reido) fraudulentamente de las instituciones de representación política en España -obviamente también en el País Vasco- se quedarán sin esa representación.

A nadie se le oculta que este, y no otro, era el final que el PP había deseado para los amiguetes políticos del terror. Y ese día puede llegar. Ha tenido que terminar la legislatura ominosa vasca, esa en la que los nacionalistas demócratas vendieron su honorabilidad y sus principios por el prurito de la fraternidad tribal y la omertá.

No debemos olvidar que tras esta sentencia se encuentra una normativa nueva sobre partidos políticos con la que se ha apoyado una medida drástica y valiente, a la altura del reto vital al que la democracia viene siendo sometida por quienes un día decidieron que ellos, y sólo ellos, debían ser los jueces auténticos de nuestra convivencia.

Yo no olvido que los principales promotores de esta nueva normativa fueron Aznar y su equipo, y también, porque no reconocerlo, el talantudo Zapatero que, con su apoyo –a través del impulso del pacto contra la violencia y por las libertades- a las medidas que tan eficazmente se han desplegado durante estos años anteriores para acabar con la impunidad del terror nacionalista vasco, han hecho posible que hoy estemos aquí.

Los nacionalistas vascos dicen que la sentencia confirma que volvemos a los años más negros del aznarismo. ¡Tururú! A veces imagino la Euskadi independiente, tenebrosa y sin contrapoderes de los señores Ibarretxe y Ternera. ¿Se la imaginan? De pesadilla.

En el día de la Patria Vasca los líderes nacionalistas moderados escupen sobre el Tribunal Supremo, ocultando tres realidades: una que en el caladero electoral nacionalista sólo ellos quedan como únicos pescadores, dos: que la Ley D´Hont les favorece más aún sin la presencia de AG y tres: que todo ello se puede producir gracias a una resolución de un Tribunal español.

Y es que España es el único límite que ha impedido que los terroristas etarras conviertan la dura tierra vasca en la Albania de Europa. ¿O no? ¡Desagradecidos!

Carlos Salvador Armendáriz
Diputado por Navarra (UPN)