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Un día en la Universidad

El día de la Universidad Pública de Navarra, se celebró el pasado 22 de abril de 2005 con un acto solemne que contó con la ceremonia de investidura del título de Doctor Honoris Causa, en este caso al filogenetista (?) Profesor-Doctor D. Enrique Sánchez-Monge y Parellada.

El acto tuvo la solemnidad y el tedio habituales. Me refiero a que siguiendo los cánones del Protocolo universitario el himno de Navarra sonó institucional al inicio, el gaudeamus al final (cantado por los que tuvieron la fortuna –y edad- de educarse antes de la Logse, y tarareado por el resto) y alguna pieza coral amenizó el acto en el que junto con la Investidura como Doctor Honoris causa del homenajeado, se recordó la labor del personal jubilado, tomaron posesión solemne los nuevos profesores, se invistió a los nuevos doctores y se entregaron los premios extraordinarios de Doctorado. Nada fuera de lo normal.

La descripción de la propia actividad profesional-vital del Profesor D. Enrique Sánchez-Monge cuyos méritos, seguro de sobra merecidos, a muchos nos sonaron indescifrables y palabras como: triticales, alógamas, anfi/alo/hexa/tetra/alopoli /auto/ploides, aloplásmicas, heteróticas, genitores… nos confirmaron una vez más ese viejo adagio taurino que dice que en el mundo hay gente «pa tó».

En todo caso el jeroglífico lenguaje técnico no nos impidió escuchar algunas frases dedicadas a la «corte» política allí reunida que pudieron ser perfectamente entendidas por los allí presentes.

Y así, en un momento de la laudatio se citó a Jonathan Swift, al recordarse la siguiente idea: «Cualquiera que pudiera hacer que crezcan dos espigas de cereal o dos hojas de hierba en un suelo donde antes solamente crecía una, merecería mayor agradecimiento de la humanidad, y haría mejor servicio a su país, que toda la raza de políticos juntos», y ya el propio Profesor-Doctor Sánchez-Monge, al describir las ventajas e inconvenientes de la financiación pública o privada a la investigación nos advertía que: «la financiación estatal puede no ser adecuada por depender de la estabilidad política del que maneje la distribución de los fondos. Muchas veces la resistencia del político a financiar planes de Mejora Genética Vegetal se debe a la casi seguridad de que los resultados no se obtendrán durante el período de su mandato».

No sé que pensarían de estas perlas los demás políticos asistentes. Yo tomé buena nota. Y, la verdad, me hicieron pensar (y esbozar una sonrisa cómplice también).

Sin entrar a valorar su oportunidad en el marco de esta celebración ¡Dios me libre!, ni las virtudes de los homenajeados que sin ninguna duda son, como poco, tan útiles socialmente como las que podamos atesorar los que nos dedicamos a la política, quiero romper una lanza a favor de todos aquellos ciudadanos que, siguiendo una vocación de servicio, sacrifican su salud, sus comodidades, su familia, su intimidad, su tiempo de ocio, su tranquilidad, en definitiva su vida, trabajando, investigando y poniendo en práctica, no sin esfuerzo (y si las urnas se lo conceden) soluciones políticas a problemas de convivencia social que padecemos sus semejantes. ¿Honoris causa?. Seguramente con la satisfacción del deber cumplido basta. ¿Para qué más?.