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Navarra, el Tren de Alta Velocidad y el PSOE

Con la llegada del Partido Popular al Gobierno y ante la inexistencia de una planificación racional del transporte en España se inicia una nueva e ilusionante etapa basada en impulsar, con criterios de plena convergencia real, una integración de las redes españolas con las europeas. Se pretendía además una política de transporte orientada a conseguir la vertebración de España y una auténtica cohesión territorial mediante una planificación que combinase las diferentes formas de comunicación entre regiones.

En los últimos siete años el Ministerio de Fomento ha elaborado y puesto en ejecución un conjunto de planes referidos a carreteras, ferrocarriles, aeropuertos y otras actuaciones referentes a comunicaciones. Basta con examinar el Plan de Infraestructuras del Trasporte 2000 – 2007 para comprobar el extraordinario salto cualitativo que España va a dar en los próximos años con base en el sólido esfuerzo realizado durante ésta y la pasada legislatura.

Mucho habrá que hablar de estas inversiones en el futuro y de cómo beneficiarán a Navarra, pero hoy toca escribir sobre el Tren de Alta Velocidad y el ferrocarril. Lo hacemos ante la reciente publicación de un artículo del senador socialista Carlos Chivite, que adolece de falta de rigor, contiene afirmaciones absolutamente inciertas y, lo que es más preocupante, pone en evidencia el desconocimiento de un representante de la ciudadanía que tiene todos los datos a su alcance para conocer lo hecho y lo planificado en materia de Alta Velocidad y ferrocarril tanto en Navarra como en el resto de España.

Nadie discute que el PSOE introdujo en España el Tren de Alta Velocidad al construir la línea Madrid–Sevilla con 506 km. Sin embargo, se trató de una iniciativa aislada, pues en trece años de Gobierno socialista no se hizo ningún otro. Por otra parte, el origen sevillano del presidente del Gobierno, Felipe González, y de Alfonso Guerra tuvo mucho que ver con esta decisión, que no formaba parte de planificación alguna y no tuvo en cuenta ningún criterio de conexión con la red europea.

Pues bien, en algo más de siete años el Gobierno de José María Aznar ha construido más 400 kms de AVE, el Madrid–Lleida, y aunque en este momento no ha alcanzado el máximo de velocidad previsto esto se conseguirá tan pronto como se pongan en funcionamiento los más modernos sistemas de transmisiones. De todas formas, lo mismo ocurrió con el AVE de Sevilla.

Pero lo más importante no es la noticia de la apertura de este tramo, que pronto llegará a Barcelona y también a la frontera francesa. Lo más trascendente es que en estos momentos están en construcción 971 kms y 5.000 kms más se encuentran planificados. De ellos ya tienen proyecto 1.486 kms, están sometidos a Informe Ambiental 1.512 Kms, se encuentran en información pública 1.165 Kms y en estudio informativo 1.294 Kms. El horizonte temporal de todo este enorme esfuerzo inversor es el 2007.

En consecuencia, en los próximos cuatro años estará en servicio en España una red de Alta Velocidad en España de 7.186 Kms. Trece veces más de los 506 kilómetros del AVE socialista. Cuando todo esto sea una realidad en España se habrá producido una auténtica revolución en el transporte de beneficiosas consecuencias sociales y económicas para el conjunto de los españoles.

En esta materia, ni Navarra ni UPN renuncian a nada. Debemos recordar que a finales del año pasado se firmó un convenio de infraestructuras donde hay todo un capítulo dedicado al Tren de Alta Velocidad. El trazado ferroviario Madrid-Zaragoza-Pamplona, en ancho internacional, ya ha sido sometido a información pública. Se encuentra en su fase final la Declaración de Impacto Ambiental y el Ministerio va a proceder a la contratación de los tramos de Navarra de forma inmediata, dando prioridad a la eliminación del bucle ferroviario de Pamplona. Por lo tanto la futura Red ferroviaria en Navarra, en Alta Velocidad y Ancho Internacional, avanza con pasos decididos. Ni qué decir tiene que se trata, junto a la del Canal de Navarra, de otra gigantesca inversión pública.

En otra materia muy sensible como es la eliminación de pasos a nivel, en la que poco o nada se hizo en Navarra durante los gobiernos socialistas, seremos la primera Comunidad española sin pasos a nivel. Otra realización imputable al buen entendimiento entre los Gobiernos central y navarro.

Aceptamos, como no puede ser de otro modo, las críticas de la oposición, aunque a veces se empeñe en decir que es de noche a pesar de lucir el sol. Pero nos sorprende que, al tiempo que se censura al Gobierno, se ponga como ejemplo el AVE Madrid-Sevilla al que se presenta como modelo de la eficacia socialista. Habría que recordar las enormes desviaciones presupuestarias, que aun once años después de puesto en funcionamiento hacen sonrojar a propios y extraños, y las deficiencias que hubo que subsanar posteriormente en su construcción. Basta con recordar el gran corrimiento y hundimiento de tierras y vías en Almodóvar, que obligó a cortar la circulación del AVE durante un mes. O las grietas y corrimientos en el término de La Sagra. O los apagones de luz que obligaron a parar trenes completos. O los retrasos en la puesta en marcha de estaciones –la de Córdoba se inauguró con un retraso de dos años-. O que la duración del viaje fuera el doble de la inicialmente prevista. Amén de las acusaciones de corrupción y financiación ilegal del PSOE, cuyas salpicaduras llegaron hasta nuestra propia Comunidad.

UPN y el Gobierno central han cumplido con sus compromisos en materia de infraestructuras. Esto es importante, pero más lo es que consigamos culminar los ingentes planes existentes. Para no perder el tren del progreso y posibilitar que Navarra continúe siendo una comunidad de alta velocidad, será necesario que los navarros vuelvan a confiar en UPN como lo han hecho en los últimos años.