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La opinión de la prensa navarra

Editorial de Diario de Navarra

«Unidos por Navarra»

El VII Congreso de UPN se celebró dentro de los cauces previstos. El lema de la convocatoria fue un hecho. En la presidencia del partido, Miguel Sanz inició el que será su último mandato, según dijo.

Los congresos de partidos asentados en la sociedad, sin fisuras entre su acción política y sus programas, unidos en la militancia y con un líder reconocido, transcurren sin sobresaltos, dentro de una normalidad que se da por descontada en las vísperas de la cita. Mucho más todavía cuando el congreso coincide con una etapa de responsabilidades de poder tras el triunfo en las urnas del partido en cuestión. Ese era exactamente el caso del VII Congreso de Unión del Pueblo Navarro, en el que se daban todas las condiciones para la tranquilidad absoluta. Se cumplieron punto por punto las previsiones en la presentación y aprobación de las distintas ponencias. Miguel Sanz continuará en la presidencia y Alberto Catalán en la secretaría general. El primero inicia una nueva etapa, hacia los 12 años en el cargo, que será la última según anunció en las jornadas de víspera. Catalán se asienta en la organización y de él también puede decirse que no tuvo rival, si se otorga a la alternativa fantasma de López Borderías la consideración de cero a la izquierda que merece. Solucionadas a tiempo las diferencias entre dos hombres por otra parte llamados a entenderse, como son Sanz y Gurrea, el VII Congreso tenía que responder por la fuerza al lema de la convocatoria: Unidos por Navarra.

En definitiva, los militantes de UPN podían exhibir como un trofeo, antes y después del encuentro, el carácter continuista del mismo. Cualquier otro resultado, además de una irresponsabilidad con el ejercicio del poder en el Gobierno, hubiera defraudado a la militancia. Miguel Sanz ha sabido trabajar por una continuidad positiva, situación idónea para interpretar los retos de una sociedad dinámica, económica y socialmente desarrollada, que trabaja con aspiraciones constantes de progreso y ocupa puestos de cabeza en España.

Igualmente se cumplieron las previsiones de unión en torno a la aprobación de las ponencias. La de principios políticos contenía el planteamiento de supresión de la disposición transitoria cuarta de la Constitución «en el contexto de una eventual reforma» constitucional. Un planteamiento que hizo suyo el presidente del PP, Mariano Rajoy, quien en su intervención ante los regionalistas navarros, y tras elogiar el acuerdo entre los dos partidos, se comprometió a apoyar, «exactamente en los términos que ha aprobado hoy UPN».

Editorial de Diario de Noticias

«Atado y bien atado»

El séptimo Congreso de UPN siguió el guión establecido, no dio margen a las sorpresas y confirmó el control de Miguel Sanz sobre el partido. El presidente había preparado con mimo la cita desde meses atrás (asumió el control de la ponencia ideológica y de la organización interna), y no dejó resquicios para la improvisación ni espacios para otros protagonistas que no fueran los señalados. Las opiniones críticas han sido casi testimoniales, y su aportación, finalmente, sólo contribuye a asentar las posturas de la dirección, que incluso puede presumir de dar cauces a la oposición. Sanz ha diseñado una Ejecutiva a su medida, aun a costa de escenificar un Congreso sin más emoción que el énfasis propio de los discursos de sus dirigentes e invitados (Mariano Rajoy regaló los oídos de la concurrencia criticando a Zapatero) y con un notable descenso en la participación de afiliados, la más baja de las últimas citas congresuales.

Así las cosas, las ponencias presentadas salieron adelante por unanimidad y sin ningún tipo de debate. Esa uniformidad se ha logrado también a costa de sacrificar o de relegar a un segundo plano a algunas voces tímidamente críticas, como las de José Cruz Pérez Lapazarán o José Luis Alli. Así las cosas, Sanz parece ir perfilando un modelo sin fisuras para los próximos años en el que, tras el Congreso, se intuye el papel relevante en misiones de calado de la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, que volvió a disfrutar una vez más del respaldo de los afiliados. Ese cerrar filas es hoy por hoy un valor en UPN, en contraposición con otros partidos, a los que también se refirió Sanz durante su discurso y en los que la fragmentación sigue haciendo posible que los regionalistas no vean, de momento, amenazada su continuidad en el poder al frente del Gobierno foral.

UPN cumplió el trámite y hay que reseñar una vez más que lo hizo ofreciendo una imagen de transparencia que no es frecuente en estos casos en las organizaciones políticas: facilidad para conseguir información, acceso sin filtros a las fuentes y transmisión sin complejos a la sociedad de sus reflexiones internas y debates. A Sanz, para terminar, sólo le faltó parafrasear al arzobispo Sebastián cuando se refirió al cambio en la presidencia de la Conferencia Episcopal: «Se engaña quien piense que habrá un cambio de rumbo».