Descargas

Homenaje en Leitza a José Javier Múgica en el cuarto aniversario de su asesinato

Familiares, amigos y compañeros de partido recordaron en Leitza al vecino de la localidad y concejal de UPN José Javier Múgica Astibia, asesinado hace cuatro años por ETA. En el homenaje estuvo presente la viuda del edil, Reyes Zubeldia, acompañada por sus tres hijos: Francisco Javier, Daniel (edil de UPN en Leitza) y Raquel.

También asistieron los concejales regionalistas de Leitza, el presidente del Gobierno foral, Miguel Sanz, además de diferentes cargos de UPN, consejeros, diputados y senadores, o ediles de otros ayuntamientos. No acudieron ni el alcalde de Leitza, de Aralar, ni concejales de su grupo o de EA.

El acto se celebró en el lugar donde Múgica fue asesinado por la banda terrorista ETA a las puertas de su domicilio, el 14 de julio de 2001. Al igual que en años anteriores, se rezó el Ángelus y un Padrenuestro en recuerdo del concejal, delante de la placa colocada en su nombre. En ella se puede leer: «Le quitaron la vida por defender sus ideas: libertad, justicia y paz».

Silvestre Zubitur, concejal de UPN en Leitza, fue el encargado de entregar un ramo de flores a Reyes Zubeldia. El edil regionalista y bertsolari Pello Urquiola cantó unos bertsos en recuerdo de José Javier Múgica. Después de que Daniel Múgica diera las gracias a todos los presentes y que les animara a acudir el próximo año de nuevo al homenaje, Miguel Sanz tomó la palabra para referirse a la ausencia este año del alcalde de Leitza, Patxi Sáenz (Aralar): «Ha dicho que se siente molesto con UPN por el tema de las banderas. UPN sólo defiende la ley, y la ley dice lo que dice: que en Navarra debe ondear la bandera navarra. Y Leitza es Navarra, y Navarra es España. Por lo tanto, la bandera que debe ondear es la de Navarra. Y esto no va ni en contra de otra bandera ni en contra de otra ideología. Porque a José Javier no lo mataron por una bandera sino por defender, como dice en la placa, la libertad, la justicia y la paz». Estas palabras fueron contestadas por una cerrada ovación, mientras Sanz abrazaba a Reyes Zubeldia.