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Niños de la calle. Porto Novo –Benín-

Acabo de escuchar hoy en sede Parlamentaria al padre salesiano Juan José Gómez Serrano. Él, junto a su Comunidad cristiana, nos ha explicado el trabajo que desde 1995 realizan en Porto Novo (Benin) con el objetivo de dar respuesta a los niños en situaciones familiares y sociales de maltrato y explotación. El proyecto denominado “Niños de la calle”.

La labor que realizan es espectacular e incalculable en lo humano, social y económico puesto que nunca se podrá valorar en dinero lo que hacen.

En su explicación nos ha dejado algunas perlas que quiero compartir con todos los que leáis este blog. Decía el padre Gómez:

“Gracias a Dios Benin es un país democrático. Y lo es porque es un país pobre donde no hay riquezas por las que luchar.”

“Permítanme que me ría de la crisis que hay en España. Les invito a venir a Benin.

“Los niños son vendidos por sus padres sin que ellos lo sepan porque creen que es una oportunidad para sus hijos para que puedan estudiar y trabajar”.

“Uno de los trabajos que realizamos es sensibilizar a las instituciones del país para que sean conscientes de la realidad que existe en el país con los niños de la calle”.

“Un niño no nace ladrón, violento o asesino. Es la sociedad quien le ha educado a ser ladrón, violento o asesino”. “Y es la sociedad la que debe dar respuesta para educar a sus miembros en la reinserción y la reconciliación de esos hermanos rechazados.”

“Nuestra escuela pública salesiana acoge a todos estos niños para darles una oportunidad y un oficio”.

“D. Bosco es el precursor del sistema preventivo, que no represivo, y es el que seguimos.”

Ha finalizado su intervención con dos consejos a los miembros de la Comisión parlamentaria:

1.- “Quitar políticas de cooperación al desarrollo. Los países hacen política de desarrollo pero no de cooperación”. Cuánto dinero se da a países no democráticos y sin embargo a los que lo son y necesitan ayuda no se les da.”

2.- “Formemos capacidades, formemos personas. Ellos sabrán salir adelante, no somos nosotros los que salvamos el mundo. Construímos, construímos, construímos y no formamos personas”.

Tras escuchar estas palabras llenas de ilusión y alegría, con claro horizonte de futuro y esperanza me han surgido algunas preguntas que dejo escritas por si a alguien le sirven de algo:

¿Soy consciente que soy un privilegiado por haber nacido en un país como España a pesar de estar viviendo en estos momentos una situación más difícil de lo habitual?

¿Valoro de verdad las oportunidades que me han dado mis padres, mis amigos, mis lugares de trabajo, mi propio partido político…?

¿Qué sociedad estoy ayudando a hacer? ¿Qué principios y valores estoy transmitiendo en mi entorno más cercano, en mi quehacer diario, en mi labor política? ¿Devuelvo algo de lo que he recibido?

¿Priorizo hacer política pura y dura, partidista y dirigida frente a la vocación de servicio que debe tener toda persona dedicada a la política? ¿Mi organización política está por encima de mi ser persona que tiene que buscar la justicia e igualdad social?

¿Cuál es mi papel en la sociedad?

Y como cristiano que soy… ¿Señor, qué quieres de mí?

La verdad es que estas preguntas necesitan algo de mi tiempo para ser contestadas y espero hacerlo. A los demás os animo también a adecuar las preguntas a vuestra realidad, a reflexionarlas y contestarlas con sinceridad.

Por cierto todos los portavoces de los Grupos Parlamentarios han felicitado y aplaudido el proyecto salesiano de los “Niños de la calle”. Además, y ahí queda el detalle, el padre Gómez ha acudido a la comisión con su crucifijo colgado del cuello dejando testimonio así de su pertenencia a la Iglesia católica. Nadie le ha dicho nada.