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Seguridad y salud en el trabajo. Día Internacional inmersos en una crisis económica

José Antonio Rapún, parlamentario foral de UPN

(28.04.09) El 28 de abril se celebra anualmente el Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo. Desde 1996, los sindicatos, a nivel mundial, vienen conmemorando el día 28 de este mes a las víctimas que sufren algún accidente de trabajo o algún tipo de enfermedad profesional. La OIT aceptó dicha iniciativa y la convirtió en una jornada mundial y anual, con la intención de reflexionar y llamar la atención sobre los accidentes y enfermedades provocadas por el trabajo, para su reducción y eliminación.

Quieren las circunstancias actuales que tal efemérides venga a conmemorarse justamente unos días después a la publicación de los datos de la EPA sobre el empleo en el primer trimestre del año. Los datos son escalofriantes. Se supera ya para el primer trimestre la cifra de 4 millones de desempleados, con una tasa por encima de 17% para el conjunto de España (Navarra el 10,45%, la segunda menor de todo el país), no alcanzándose un porcentaje de este tipo desde hace diez años.

Y todo ello como consecuencia de la grave crisis económica y financiera que padecemos. No es de extrañar por ello que algunos sindicatos hayan elegido para este día internacional el lema de “Empleo, Seguridad y Salud Laboral” pretendiendo llamar la atención sobre la trascendencia de mantener los puestos de trabajo y la necesidad de aumentar el empleo, puesto que éste es por sí mismo el objeto de la seguridad y salud laboral. Ya no sólo cabe hablar y reflexionar sobre la seguridad y salud laboral, sino también de la seguridad del puesto de trabajo y de su mantenimiento. A ello nos aboca la actual crisis.

En Navarra, la siniestralidad laboral viene descendiendo desde el año 2000 gracias a actuaciones conjuntas emanadas de los Planes de Empleo (actualmente está en vigor el cuarto) consensuadas y concertadas entre la Administración, Empresarios y Sindicatos más representativos.  Seguimos manteniendo en el año 2008 una tasa inferior a la media española, tasa del 51,6 por mil, pero que está todavía muy lejos de las tasas correspondientes a las regiones más desarrolladas de la U.E.

Y en este sentido es de lamentar las 14 personas fallecidas en Navarra a lo largo del año 2008, cinco “in itinere” y nueve en el puesto de trabajo. Esto nos da idea de la necesidad de seguir avanzando conjuntamente, y trabajando, con la implicación y la responsabilidad de todos, Administraciones Públicas, Empresas, Sindicatos y Trabajadores con el objetivo de seguir reduciendo los accidentes laborales y de llegar hasta la “Tolerancia Cero” ante la siniestralidad laboral. La consecución de espacios más seguros para trabajar es, sin lugar a dudas, responsabilidad de todos.

Hay también distintas razones por las cuales es preciso continuar y seguir trabajando con políticas activas a favor de la Seguridad y Salud laboral, y todo ello a pesar de la crisis. Razones humanas, ya que ningún trabajador debiera accidentarse y menos encontrar la muerte en su lugar de trabajo; y económicas, puesto que los accidentes laborales tienen un coste económico importante para el trabajador y desde la perspectiva empresarial. Mejorar los sistemas de prevención de riesgos laborales equivale a mejorar en calidad, productividad y competitividad.

La crisis económica no debiera ser ninguna excusa para bajar la guardia y desatender las acciones pertinentes con las que combatir la siniestralidad laboral. Bien es cierto que la seguridad y salud laboral pasa irremediablemente por la seguridad en el empleo en unos momentos en los cuales cada día que pasa las tasas de desempleo se disparan, alarmantemente, al alza. Para esa seguridad, aunque sea eventual, se están adoptando, al menos en Navarra, otro tipo de medidas que intentan fomentar el empleo y mantener puestos de trabajo. Mientras tanto, la Seguridad y Salud en el Trabajo sigue siendo una responsabilidad colectiva que a todos nos implica. El paro, también.