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La razón de un voto

Carlos Salvador, diputado por UPN

El 19 de diciembre de 2007 se firman las normas por las que se rige la coalición electoral entre UPN y PP que actualizan el pacto de colaboración institucional de 1991 incluyendo una novedad importante: el segundo párrafo del punto 7.2.c), que dice así: “…Para situaciones especiales que afecten al interés general de Navarra y a la gobernabilidad de la Comunidad Foral y siempre y cuando este interés no colisione con el interés general de España ni con los principios ideológicos de este acuerdo, ni con los recogidos en el Pacto de colaboración institucional firmado en 1991 entre UPN y PP, los Diputados de UPN fijarán su posición de voto priorizando aquellos sobre los de carácter partidista y estratégico.” Invocando esta cláusula, el Consejo Político de UPN aprobó días atrás la abstención de los Diputados de UPN en la votación de la enmienda a la totalidad del PP.

La cláusula en su contexto

La cláusula es evidente que permite a los Diputados de UPN votar distinto al grupo parlamentario si se dan determinadas circunstancias. La cláusula es clara en este punto pero confusa en lo demás. Si la “situación especial” que alega UPN es el riesgo en la gobernabilidad de Navarra, y ésta siempre está en riesgo, la regla especial se convierte en general.

En todo caso, la interpretación de la cláusula no puede abstraerse de las circunstancias políticas que concurrían en Navarra desde mayo de 2007 (un mapa político complejo sin mayorías absolutas; un gobierno de UPN en minoría; los socialistas navarros colaborando activamente con UPN; los aberchales ¡segunda fuerza política en Navarra! con posibilidades reales de formar gobierno en cualquier momento y, desde 2004, con representación en el Congreso de los Diputados, donde se arrogan el ser la “única voz de Navarra”. Una falsa exclusividad pero hasta ahora mediáticamente efectiva)
 
Todo ello se sabía en diciembre de 2007. …Tal vez uno de los errores haya sido no prever la casuística que podía dar lugar a la aplicación de la cláusula. Incluso, entiendo que como UPN nunca ha votado distinto al grupo popular, resulte ahora chocante (doloroso, inconveniente si me apuran) para el PP que el hecho se produzca. Precisamente para resolver amistosamente esto, es para lo que se introduce la cláusula. Admitiendo la posición de voto diferente sin romper el acuerdo.
 
Navarra: un caso singular

La situación política Navarra es singular. La presión de Eta y del nacionalismo radical modifica los parámetros tradicionales de enfrentamiento entre los partidos. Por ello el hecho de que los partidos no nacionalistas queramos caminar juntos, no puede verse desde fuera de Navarra como algo intrínsecamente perverso.
 
Y por ello, replicar sin matices en Navarra el modelo de confrontación PP contra PSOE significa no comprender lo que aquí está pasando. En Navarra el enemigo común es ETA y el nacionalismo vasco radical. Y sobre esta odiosa realidad debe pivotar el consenso entre un gobierno y una oposición responsable. Así lo han interpretado PSN y UPN y creo que se trata de una oportunidad histórica, como puede serlo en unos meses en la Comunidad Autónoma Vasca. ¿O no es verdad que muchos españoles desearíamos una mayor colaboración entre PP y PSOE que impida a los nacionalistas beneficiarse de este desencuentro patológico? y ¿si en Navarra lo estamos consiguiendo?
 
Es verdad que la memoria aún retiene hechos que nos podrían hacer recelar de las intenciones del PSOE, yo mismo vine en la pasada legislatura más de siete veces a manifestarme a Madrid y también asistí emocionado a la manifestación de marzo de 2007 en Pamplona. Nadie dude que si el gobierno vuelve a las andadas, navarros y españoles volveremos a tomar las calles para oponernos con la misma convicción.  Pero los tiempos, por suerte, han cambiado en Navarra y en política debemos juzgar hechos y no intenciones pasadas.
 
La unión hace la fuerza

 Escucho comentarios de españoles que se sienten traicionados por UPN. Nada de eso.  Miguel Sanz, a quien ahora algunos quieren hacer pasar como un político perverso, siempre ha tenido los mismos objetivos: defender la libertad de los navarros, nuestra personalidad política e impedir que los nacionalistas vascos gobiernen en Navarra. Esa es la mejor fórmula de  garantizar la unidad de España con la que estamos comprometidos. Y para ello es lícito que el Presidente de UPN busque mantener esos objetivos el mayor tiempo posible de la mano, no sólo del PP, nuestro aliado natural, sino también de los socialistas navarros, nuestro socio constitucionalista.
 
Creo en la fuerza de la unión. No creo que construir un proyecto de centro derecha en Navarra dividido contra sí mismo nos lleve a ningún sitio que no sea a la oposición. Es hora de reconducir la situación y de dejar de escuchar los cantos de sirena de la confrontación y hacer caso a la voz de la mayoría de navarros y españoles que desean el pacto de UPN y PP.

Dije que acataría la decisión de mi partido, la cual espero sirva para garantizar la gobernabilidad de Navarra en estos tiempos de incertidumbre y zozobra, Y lo haré convencido de que el pacto lo permite, y que, aún en el desencuentro de hoy, todos sabremos reconducir esta situación, si nos guiamos con serenidad, sentido común, lealtad y altura de miras, reconociendo los errores y aceptando las diferencias que tanto nos unen.