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El Pacto UPN-PP

Javier Marcotegui Ros, vicepresidente primero y parlamentario foral de UPN

Las opiniones que se emiten públicamente trascienden a las personas que las emitieron. Entonces, se cosifican, se hacen autónomas, crecen, evolucionan y se conforman solas, con frecuencia en contra de los intereses de los emisores. Cuando esto sucede, terceras personas quedan legitimadas y probablemente obligadas a tomar actitud sobre tales opiniones.

Esto ha ocurrido con las declaraciones de Miguel Sanz sobre que UPN podría apoyar los presupuestos generales del Estado para 2009 y con las réplicas de distinguidos líderes de UPN. Solamente por este motivo me animo a exponer mi actitud y valoración personal en el ámbito de la opinión pública donde ya irremediablemente residen estas opiniones.

Miguel Sanz, desde su responsabilidad de Presidente de UPN, en la reunión política celebrada en la localidad de Cadreita con ocasión del comienzo del curso político, expuso, a mi juicio acertadamente, la necesidad de un acuerdo político básico para afrontar la crisis económica en la que España está inmersa entre los dos grandes partidos políticos nacionales que se reconocen alternativa en el poder.

No es la primera vez que tal necesidad se formula. Desde esta tribuna me he manifestado sobre la conveniencia de pactos de Estado en temas granados de interés general. Otros agentes sociales y económicos así lo han hecho también. Es el caso de la necesidad evidente de acuerdos de Estado sobre la lucha contra el terrorismo, sobre la modificación de la Constitución y de algunas instituciones básicas del Estado democrático de derecho o sobre la ley electoral para evitar las disfunciones que se han detectado.

La crisis económica configura una materia más que requiere pactos de Estado junto con la educación, la sanidad, el desarrollo de los principios de igualdad y solidaridad entre los españoles, condición necesaria del sistema constitucional de convivencia pública.

La autonomía sobrevenida de las declaraciones citadas ha adquirido, seguramente con el disgusto de los involucrados, la forma de un conflicto interno entre UPN-PP que apunta directamente a la esencia del pacto político entre ambos. Por principio, los pactos están para ser cumplidos. No participo en modo alguno del cínico criterio atribuido a un avezado político ya fallecido de que las promesas electorales se hacen para no ser cumplidas.

Por esto, y porque de este criterio está transido UPN, estoy persuadido de que lo dispuesto en el pacto político de UPN-PP será cumplido escrupulosamente. No obstante, los textos pactados no son siempre unívocos y permiten varias interpretaciones. De ahí la oportunidad de las comisiones o árbitros de seguimiento del cumplimiento de los pactos.

En el pacto está claro que los diputados de UPN, en los asuntos de interés nacional, deben seguir en el Congreso el criterio del grupo parlamentario del PP. Como contrapunto, cuando del interés de Navarra se trata, los del PP están obligados a seguir los señalados por UPN. Sin duda, los presupuestos generales del Estado son de interés general para la Nación pero la estabilidad de Navarra lo es para Navarra y, además, para la configuración del Estado de las autonomías.

¿Acaso es indiferente para ambas partes del pacto que el Gobierno navarro sea de PSN-NaBai, o de UPN-CDN con apoyos del PSN? Navarra, con independencia de su valor económico y social cuantitativo en el conjunto de España, tiene un singularísimo valor político cualitativo en la estructura del Estado. ¿Acaso nada significa la estabilidad política de Navarra en el contexto nacional? En este doble sentido radica la dificultad interpretativa del pacto.

Estoy convencido de que el PSN está inevitablemente comprometido con la estabilidad política de Navarra porque tiene suficientes experiencias negativas por lo contrario y apoyará los presupuestos navarros. ¿Cómo se explica, si así no fuera, la sustancial diferencia entre los votos que el PSN obtiene en las elecciones generales y en las regionales? Por otra parte, ¿puede el PP jugar al azar de los intereses del PSN en tema tan trascendental?

Personalmente, yo habría planteado el asunto de otra manera; pero esto no viene al caso pues no he tenido ni la responsabilidad ni la información política que, seguro, se ha manejado. En cualquier caso, la cuestión está crudamente planteada ante la opinión pública y exige un silencioso y sosegado análisis en los órganos internos de UPN y del PP: personales de dirección, comisión de seguimiento del pacto y comités ejecutivos correspondientes.