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Mejor todos los días

Faustino León Chivite, Parlamentario Foral por UPN

Cada vez tenemos menos tiempo para invertir una tendencia. Y esa tendencia no es otra que la indiferencia; eso de que conmigo no va, ¿qué voy a hacer yo?, ¡bastantes problemas tiene uno…!

A veces me pregunto si se empezó demasiado pronto. Si la concienciación personal se hizo en un tiempo donde lo que importaban eran otros menesteres y el haber “machacado” sobre el problema pudo provocar  que la gente se volviese a otra cosa. Aquello que pasó con el “pastorcillo mentiroso”.

 O si se empezó tarde. Cuando ya la resignación de que esto no tiene solución se apoderó de aquellas personas que todavía podían hacer algo. Cuando la dinámica de nuestra vida, nuestra ciudad, nuestro planeta es el que es, y ya no tiene remedio.

Da igual. La realidad es que hay que seguir insistiendo; porque no tenemos otro remedio y porque todavía hay remedio.

Todos somos, en mayor o menor medida, conscientes de la gran degradación del medio. Nos gusta respirar aire puro, beber agua limpia y clara, pasear por el campo (intento simplificar el problema); por lo tanto nos desagrada todo lo contrario y ponemos mala cara cuando un tubo de escape te suelta “la zorrera” en las narices, o cuando del grifo no sale el agua que esperas, o cuando te encuentras basura junto al camino por el que paseas, y te preguntas por los contenedores por los que habrá pasado el desalmado que ha arrojado la bolsa.

¿Somos conscientes, o no? y entonces ¿porqué no hacemos algo al respecto?  Ya es hora de que nos preocupemos por nuestra casa;  no hay nadie más para hacerlo.

Y qué mejor que empezar el Día Mundial, aunque parezca grandilocuente.

De modo que  me voy a preocupar un poco más por el agua y veré si puedo ahorrarla, porque ¿dónde gasto yo todos los días 120 litros? Y dejaré el coche en el garaje y daré un paseo, así veré lo bonita que está la ciudad, practicaré algo de  ejercicio y también, como con el agua, ahorraré unos litros. Y con la basura algo habrá que pensar. Sí,  porque yo no recuerdo bajar tantas bolsas de basura: ¿cómo hacíamos antes?

Luego, cuando comprobemos que esto funciona –y ya veréis como funciona-, ya tendremos tiempo y ocasión de hablar de desarrollo sostenible, de gases de efecto invernadero, de cambio climático, etc. Ahora a lo nuestro.

Y se puede hacer. Y debemos hacerlo. Y está en nuestra mano. Si había que empezar un día, que mejor que el Mundial. Hoy un poco y unos pocos; mañana más y algunos más y así hasta que todos sean los días mundiales del  Medio Ambiente.