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La defensa de los niños, una responsabilidad de todos

María José Bozal Bozal, Parlamentaria Foral de UPN

El 20 de noviembre de 1989 fue aprobada la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos del niño.

Hoy, 20 de noviembre de 2007,  Día Universal de la Infancia, 18 años después de  la ratificación de dicha Convención,  tenemos la obligación de mirar, con especial atención, a nuestro alrededor y preguntarnos si estamos haciendo lo suficiente para garantizar la protección y promoción de los derechos de niñas y niños, tanto en nuestro entorno como en el resto de lugares del mundo.

Las niñas y niños tiene el derecho intrínseco a la vida, a un nombre y a una nacionalidad; derecho a la protección de la salud, a la educación y a la cultura; derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen; derecho a la igualdad sin discriminación de raza, credo o nacionalidad; derecho a la integración social y a ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación, etc.

Con el fin de garantizar estos Derechos Fundamentales recogidos en la citada Convención, el Parlamento de Navarra aprobó la Ley Foral 15/2005, de 5 diciembre, de Promoción, Atención y Protección a la Infancia y a la Adolescencia, que tiene como finalidad asegurar la atención integral a los menores de nuestra Comunidad Foral.

Estos derechos, a nivel mundial,  aún distan mucho de convertirse en realidad en numerosos rincones del planeta, ya que todavía hay en el mundo muchos niños que viven en condiciones de extrema pobreza. Existen unos 100 millones en edad escolar que no asisten a la escuela, de los cuales la mayoría son niñas, más de un millón mueren cada año por enfermedades provocadas por la falta de agua y saneamiento, y son más de 200 millones los niños trabajadores, de los cuales 72 millones tienen menos de 10 años.

Les animo a que reflexionemos sobre esta realidad mundial; nos involucremos y colaboremos con las diferentes instituciones, ONGS, colectivos sociales, etc. y trabajemos por la defensa y la garantía de los derechos de la infancia.

Ésta es nuestra responsabilidad, la de todos, ya que la sociedad del futuro dependerá de nuestra capacidad para mirar a la infancia como nuestra mejor inversión. Una inversión que nos generará el más alto interés: una  sociedad más justa que garantice a todas las niñas y niños una vida digna y segura.