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Hoy más que nunca, tolerancia sí

Reyes Carmona Blasco, Parlamentaria Foral de UPN

El 16 de noviembre de 1995, los Estados miembros de la UNESCO (la agencia de Naciones Unidas para la Cultura y la Educación) aprobaron la Declaración de Principios sobre la Tolerancia. El 12 de diciembre de 1996, la Asamblea General invitó a los Estados Miembros a que todos los años, el 16 de noviembre, celebren el Día Internacional para la Tolerancia, organizando actividades dirigidas tanto a centros educativos como al público en general.

Son continuas las manifestaciones de intolerancia que vivimos día tras día, y sigue existiendo entre nosotros la peor y más cruel intolerancia, que alimenta el odio y llega incluso al derramamiento de sangre entre las personas o comunidades.

Actos de brutalidad y violencia simplemente por razones de origen étnico, ideológico, religioso, por cuestiones de nacionalidad y otras características de identidad. Por ello, un desafío importante al que se enfrenta la sociedad actual es cómo librarse de esta intolerancia.

La transformación de nuestras sociedades, a través de la globalización, las migraciones y la movilidad territorial continúa trayendo cuestiones fundamentales acerca de la habilidad de la gente para convivir.

La ignorancia y el miedo hacia el otro siguen siendo explotadas para fomentar el odio y justificar la exclusión. La intolerancia está también ligada a un sentimiento exacerbado de autoestima y orgullo.

Uno de los componentes de la lucha contra la intolerancia es la protección jurídica, pero la Ley no es más que un punto de partida. Toda estrategia destinada a facilitar el entendimiento debe basarse en la educación, pero no debemos olvidar que la educación no termina en el aula, los adultos, en su calidad de padres, también han de estar entre los principales agentes educativos.

En este ámbito existe además una necesidad fundamental de liderazgo por parte de personalidades e instituciones públicas. No obstante, la iniciativa pública debe ir acompañada del esfuerzo individual.

Si bien el problema de la intolerancia es mundial, las manifestaciones de intolerancia generalmente adoptan formas locales o nacionales.

En España, desgraciadamente, no nos libramos de esta lacra. Son muchos los ejemplos, ya sea por cuestiones de ideología, como las agresiones sufridas por concejales y concejalas en el País Vasco y Cataluña en la pasada campaña electoral, ya sea por cuestiones de nacionalidad, como el caso mucho más reciente y que todavía tenemos en la retina de la agresión sufrida por una joven ecuatoriana en el metro de Barcelona.

La tolerancia es mucho más que la coexistencia pacífica de culturas diferentes, es una actitud activa y positiva que se debe inspirar en el reconocimiento y respeto hacia los derechos y libertades de los demás.

Supone un esfuerzo por conocer al otro, en lugar de la ignorancia y del prejuicio ciego de la discriminación por las razones que sean.

Se dice que la Tolerancia es fácil de aplaudir, difícil de practicar y muy difícil de explicar. Por todo ello, este día 16 de noviembre, Día Internacional para la Tolerancia, debemos asumir el compromiso de estar siempre abiertos a los otros, debemos comprometernos a una tolerancia activa que permita a los seres humanos aceptarse, respetarse y vivir en paz los unos con los otros, debemos reafirmar la idea de que la diversidad, tanto de pensamiento como de creencias y de acción, es un don preciado, no una amenaza.

Finalizaré estas líneas con una frase de Federico Mayor Zaragoza, Director General de la UNESCO en el Año de la Tolerancia, 1995.

“Tolerancia no es hacer concesiones, pero tampoco es indiferencia. Tolerancia es conocer al otro. Es el respeto mutuo mediante el entendimiento mutuo. Debemos abandonar los viejos mitos y aplicar el resultado de los estudios realizados recientemente: el hombre no es violento por naturaleza. La intolerancia no es parte de nuestros genes. El miedo y la ignorancia son las raíces que causan la intolerancia y sus patrones pueden imprimirse en la psique humana desde muy temprana edad”.

Por ello, hoy más que nunca, tolerancia sí.