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De la R de Rodríguez a la Z de Zapatero

Jaime Ignacio del Burgo, diputado por Navarra

La agraciada se vio obligada a hacer alguna gracia ante su público y, según leo en la prensa de este domingo, soltó la siguiente ocurrencia: "Rajoy se escribe de R retroceso, de reaccionario y de confrontar, de enfrentar, que es lo que mejor sabe hacer". Por el contrario, "futuro y progreso se declinan con Z de izquierdas, de Zapatero, y de Fernández".

Dejo a un lado la F de la felicidad que embargaba a la vicepresidenta para centrarme –después de darme una vuelta por el diccionario– en la R de Rajoy, que podría significar cosas como éstas:

  • Razonable, por formular propuestas llenas de razón y buen sentido.
  • Realista, por su sentido práctico y ajustado a la realidad.
  • Reciedumbre, por su fuerza, fortaleza y vigor a la hora de defender el interés general de los españoles.
  • Recambio, por ser el dirigente que sustituirá a Rodríguez Zapatero en la Moncloa.
  • Recto, por su honradez personal y política.
  • Reformista, por ser contrario a poner en riesgo la estabilidad de España con aventuras irresponsables y estar sólo empeñado en aquellas reformas que impliquen la modernización de España y la mejora gradual y progresiva de los españoles.
  • Reputado, por su fama y prestigio como gobernante eficaz y experimentado.
  • Regeneracionista, por su voluntad de regenerar la vida pública española, acabar con la corrupción y las corruptelas así como de restablecer la separación de poderes imprescindible para la buena salud democrática de la sociedad española.
  • Responsable, por poner siempre cuidado y atención en lo que hace o dice.
  • Riguroso, por formular propuestas elaboradas y reflexivas para la cohesión nacional y el progreso socio-económico de España.

Por el contrario, la R del presidente Rodríguez (Zapatero) significa:

  • Radical, por haber aplicado una política propia de una izquierda reaccionaria, extremosa, tajante, intransigente y partidaria de reformas extremas.
  • Refertero, por no haber vacilado en practicar políticas que han generado discordia entre los españoles al remover los cimientos de nuestra convivencia y quebrar el consenso básico de la transición.
  • Refractario, por haber incumplido, al menos hasta la ruptura de la tregua de ETA, lo comprometido en el pacto por las libertades y frente al terrorismo que él mismo había impulsado.
  • Regresivo, por impulsar leyes, como las de la memoria histórica, con orejeras de izquierda radical.
  • Relativista, por decir que la nación era un concepto discutido y discutible proporcionando así munición ideológica a quienes pretenden destruir la unidad nacional.
  • Revisionista, por entrar como un elefante en una cacharrería en asuntos delicados como la reforma de la Constitución, la política exterior, la memoria histórica, las relaciones con la Iglesia Católica, la educación y tantas otras cosas.
  • Revolucionario, por no desmentir a Arnaldo Otegi cuando éste le calificó como tal por haber tenido la valentía revolucionaria de reconocer que en el Estado conviven otras naciones además de la española.

Paso por alto la R de rampante, ramplón, redomado, refertero, rendido, renegado, renegón, repelente, repipi, repulsivo, resabiado, resentido, retranquero, ridículo, romanesco, rufián y ruin, expresiones que sería manifiestamente injusto atribuir al presidente. Como también lo hago, y por la misma razón, con la Z de Zapatero, pues expresiones como zafio, zaino, zángano, zaragutero, zarrapastroso, zascandil, zopenco y zopete, por fortuna, en modo alguno concuerdan con la personalidad de nuestro presidente.

Nota bene: Hasta ahora creíamos que Zapatero era un solista, pero debemos rectificar. Si, como ha dicho la vicepresidenta, el futuro se declina con la Z de Zapatero y de Fernández resulta que en el puente de mando del buque socialista hay dos capitanes. Don José Blanco ya ha ordenado cambiar el logotipo electoral. Ya no será Zetapé sino Zetafé.