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Devastación

Ante este chantaje, sólo caben dos opciones seamos claros: o ceder o no ceder. Lo fácil es ceder, lo difícil es no ceder.

Zapatero es el niño que cada mañana, le “regala” el bocadillo al matón del colegio, creyendo que con ello, podrá vivir tranquilo en el patio. Y no parece saber, que después del bocadillo, llega la hora de la colleja diaria, el mobbing generalizado, el peaje en el pasillo y el desprecio generalizado de tus compañeros.

Cuando pierdes la dignidad también pierdes la libertad y, cómo no, la paz.

Lo peor de todo es que el Presidente parece cómodo. ¿Por qué no busca apoyo en los que podrían ayudarle a liberarse de esta injusta e inmerecida presión?