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Sanz: “Es el momento de recomponer la unidad y manifestar firmeza”

El presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, afirmó que ante el terrible y “desesperante” atentado que ETA en Barajas sólo hay una salida: que el Gobierno central “recomponga” la unidad entre los demócratas. “Es el momento idóneo para recuperar esa unión y trasladar seguridad y confianza a los ciudadanos, manifestando con firmeza a la banda terrorista ETA que vamos a por ellos”, afirmó.

Por otra parte, Miguel Sanz consideró “decepcionante” la comparecencia del presidente del Ejecutivo central, José Luis Rodríguez Zapatero. Según el presidente regionalista, “era el momento de mostrar fortaleza ante ETA y no lo ha hecho. Era el momento de hablar claro y firme en relación con el proceso. No lo ha hecho, porque pese a las insistentes preguntas de los periodistas, no ha sido capaz de responder con claridad y firmeza si el proceso estaba roto o no. Nos hemos quedado sin saberlo. Se ha amparado permanentemente en la resolución del Congreso… La comparecencia ha sido decepcionante”.

Sanz mantiene que Zapatero debía haber tomado la iniciativa de convocar el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo y comparecer públicamente junto al líder del PP Mariano Rajoy “para volver a recuperar la confianza de los ciudadanos y mostrar una fortaleza frente a ETA”. Lamentó también que el presidente del Ejecutivo central “no haya citado tampoco ni una sola vez a Navarra”.

Miguel Sanz condenó el atentado que calificó de “desesperante”. “Porque, una vez más, se pone en evidencia que con estas alimañas no es posible ni tan siquiera tener optimismo. En algún momento tendrían que tener la luz y clarividencia suficientes para comprender que en democracia no es posible obtener objetivos políticos a través de las armas y la violencia”.

Pese a que el día anterior Miguel Sanz había afirmado que el llamado proceso estaba agonizando, ayer fue más allá. “Se puede decir que el proceso estaba muerto hace muchísimo tiempo, sobre todo desde que se tenía constancia de que ETA no tenía ninguna voluntad de abandonar las armas. Ya estaba roto”.

“Cuando ETA anunció la tregua, todos teníamos confianza y mi posición era la de respaldar la legitimidad de los presidentes a iniciar contactos y pulsar la situación en el entorno de ETA. Pero después se iban sucediendo episodios de violencia y extorsión que se minimizaban permanentemente”, lamentó.