Descargas

Yo confieso

Chon Latienda, miembro del Comité Ejecutivo de UPN

Por mi culpa, por mi gran culpa, se está poniendo en riesgo un gran proceso democrático. Confieso haber pensado que los asesinos y sus cómplices debían ser perseguidos, detenidos y juzgados, y que la ley estaba para ser cumplida por todos.
Confieso que he utilizado palabras inadecuadas. He tildado de asesinos, cómplices, mafiosos, estragadores, amenazadores, etc. a un grupillo de radicales de la izquierda abertzale. Tampoco he tenido el detalle de llamar «preso vasco» o «preso político» a todo aquel que está en prisión por matar, herir, extorsionar, amenazar… También me he negado a llamar «proceso de paz» al fracaso político de los autores de una continua matanza.

Confieso haber obrado de manera sensiblera posicionándome al lado de las víctimas. Siento haberlas recordado en sus aniversarios, haber asistido a sus funerales. Siento recordar hoy especialmente a Miguel Ángel Blanco, y pasado mañana acudir a Leiza para recordar a José Javier Múgica. Confieso haberme concentrado ante la presencia de Otegi en Pamplona. Sé que no he tenido altura de miras -que diría Ripa- al protestar por la presencia de un condenado por la justicia. Confieso que por un momento pensé que la filtración interesada de que yo fui la firmante (organizadora, según determinada prensa) de la concentración contra Otegi, obedecía al interés de ponerme en la picota, pero no, tengo claro que el Delegado del Gobierno está para defender la seguridad de todos. Yo increpé a Otegi y ahí estuvo el Delegado para defenderle, como tiene que ser.

Confieso haber omitido críticas a la justicia por proceder con los sumarios abiertos contra ETA y su entramado. Y confieso también mi falta de humanidad al no tener en cuenta la solidaridad de todos esos intermediarios en el cobro/pago del chantaje terrorista. Ante una petición de mediación, mi falta de escrúpulos me hubiera hecho acudir a la justicia a denunciar la extorsión.

Por eso, ruego a toda la izquierda abertzale, a los «presos políticos vascos», a los «hombres de paz», a San Sabino Arana, y al mismísimo presidente Zapatero, que intercedan por mí ante «el ámbito vasco de decisión», ante el «conflicto», ante euskal herria, y ante todas las mesas de partidos. Así sea.